CRITICA
MONSTRUOS CONTRA ALIENÍGENAS

Director: Rob Letterman y Conrad Vernon

Interpretes:

Nacionalidad: EE.UU

Año: 2009

Duración: 94 min.

Valoración: Todos

Numerosos cineastas están apostado ya sin rodeos por el cine tridimensional, sólo disfrutable con gafas adecuadas en salas especiales. Ahí están Robert Zemeckis, James Cameron, Steven Spielberg, Peter Jackson…, que han rodado o están rodando sus últimas películas en ese novedoso formato, pensado para llevar nuevos espectadores a los cines. Las primeras experiencias —Ghosts of the Abyss, Polar Express, Beowulf, Hannah Montana & Miley Cirus: Best of Both Worlds Concert, Bolt…—no han sido tan fructíferas como se esperaba. Y, además, la crisis económica está ralentizando la adaptación de las salas para este tipo de proyección. Sea como sea, Jeffrey Katzenberg, el incansable presidente de DreamWorks Animation, afirma que esta tendencia es imparable y que “estamos ante el inicio de una nueva era”. Ahora presenta por todo el mundo su nueva producción animada, Monstruos contra alienígenas, rodada íntegramente en formato tridimensional.
Toda la película está planteada como un nostálgico homenaje a la ciencia-ficción de serie B, sobre todo a la de de los años 50. Para parar una inminente invasión alienígena de la Tierra, el ejército de Estados Unidos saca a la luz cinco monstruos que oculta celosamente desde hace años en un lugar secreto, todos ellos fruto de diversos accidentes o experimentos científicos. Se trata de una chica gigante y osada a la que llaman Genórmica, el inteligente doctor Cucaracha —con cabeza de insecto—, el bravucón Eslabón Perdido —mitad mono, mitad pez—, el gelatinoso y fronterizo B.O.B., e Insectosaurio, una larva de más de 100 metros de altura.
Como en las demás películas animadas de DreamWorks, Monstruos contra alienígenas se asienta más en una sucesión de gags que en un argumento elaborado, con personajes bien definidos y conflictos dramáticos de entidad. De todas formas, se aprecia esta vez  un mayor afán de hondura, especialmente a través del personaje de Gernómica, cuya historia recuerda a menudo a la de El gigante de hierro, aquella pequeña obra maestra que dirigió Brad Bird para Warner Animation. Menos interés tienen todos los alienígenas, bastante tipitos en su diseño y en sus actitudes belicosas. En todo caso, el campeón cómico es el gelatinoso B.O.B., divertidísimo en todas sus apariciones, en las que se apropia de la escena como el mejor secundario robaplanos.

            Por lo demás, la animación es de alta calidad, resuelve con habilidad las diferentes escalas de los personajes y echa el resto en las espectaculares secuencias de acción, pensadas para realzar el impactante formato tridimensional en que ha sido rodada la película, sólo apreciable por los que vayan a ver la película en salas especiales

Jerónimo José Martín

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