CRITICA
AVATAR

Director: James Cameron

Interpretes: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver

Nacionalidad: EE.UU.

Año: 2009

Duración: 162 min.

Valoración: Jóvenes-Adultos


12 años ha tardado James Cameron en terminar la película que debía suceder a su mega-éxito Titanic (récord de taquilla y de Oscars de toda la historia). Cameron aduce que ha esperado a que la tecnología hiciera posible su visión, y no cabe duda de la espectacularidad de la misma. Eso sí, podría haber aprovechado este tiempo para darle un poco de cuerpo al guión.

La historia de Avatar es sencilla y esquemática, básicamente lo que se cuenta en el tráiler: un ex-marine paralítico va al planeta Pandora, que está siendo colonizado por el ejército, y a través de un “avatar” (un cuerpo alienígena al que se conecta mentalmente) intenta ganarse la confianza de los nativos para facilitar su desalojo de un importante yacimiento mineral. Pero el contacto con su cultura y el amor de una integrante de la tribu alienígena le harán cambiar de bando.

Como ven, la originalidad brilla por su ausencia: esencialmente, es la misma historia de Pocahontas o Bailando con lobos. Cameron desaprovecha las posibilidades que le brindaba la idea de un paralítico que vive una vida no del todo real, pero plena; podría haber indagado en el tema de la percepción de lo real, pero en vez de eso se contenta con ofrecer una historia llena de clichés. La única reflexión que se ofrece es un bienintencionado ecologismo y un políticamente correcto alegato a favor del respeto a las culturas (por cierto, cuando los alienígenas expliquen en qué consiste su religión panteísta, observen la casi exacta similitud con la explicación de lo que es la Fuerza en Star Wars). Finalmente, las dos horas y media largas que dura la película resultan excesivas para un argumento tan endeble.

El punto fuerte de Avatar es, por supuesto, el apartado visual. A James Cameron no se le ha olvidado rodar con un innato sentido del espectáculo, y el espectador que vaya buscando un entretenimiento deslumbrante no saldrá defraudado. Especialmente si ve la película en una sala equipada para la versión en 3-D, muy superior a las películas más recientes rodadas en ese sistema.

En cuanto a los personajes generados por “motion capture” (mimetizando digitalmente las expresiones y movimientos de los actores), se ha mejorado mucho en su expresividad, es cierto, pero aún no consiguen emocionar como un actor humano (o como un personaje de animación, libre de un molde previo). Los animales que habitan el planeta Pandora también tienen un regusto sintético. Sólo los rostros de Sam Worthington y Sigourney Weaver (que bastante bien se las apañan con dos personajes muy esquemáticos) ofrecen algún momento aislado de sentimiento humano.

Finalmente, podemos afirmar que Avatar es un buen espectáculo, pero no una buena historia, y por lo tanto una película que se queda a medias. Esperemos que su éxito de taquilla no anime a Cameron a rodar las secuelas que ya ha prometido, y emplee su innegable talento en historias más interesantes.

Federico Alba

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