CRITICA
DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS

Director: Spike Jonze

Interpretes: Max Records, Catherine Keener, Mark Ruffalo

Nacionalidad: EE.UU.

Año: 2009

Duración: 101 min.

Valoración: Todos


Una película insólita. Lo es por su manera veraz de retratar la infancia, por esa extraña mezcla entre fantasía e hiperrealismo y por la decisión de provocar emoción y no sólo contar hechos.

Spike Jonze es el director de la película Donde viven los monstruos, adaptación a la gran pantalla del libro infantil de fantasía del mismo nombre, que cuenta la historia de Max, un niño que se escapa de casa y se adentra en un misterioso bosque creado por su imaginación. La película combina acción en vivo, actores en disfraces, animatrónica e imágenes generadas por ordenador. Spike Jonze, director de películas como Cómo ser John Malkovich o Adaptation, en Donde Viven los Monstruos ha reunido mucho talento, ideas buenas, diseño brillante, y en general, se trata de un producto visualmente creativo, original, como pocos, prácticamente ninguno, que se han visto esta temporada.

El propio Jonze lo explica: “para los monstruos queríamos hacer unos personajes emocionalmente complicados. Por eso, lo más visceral, y lo más sutil, era optar por las diferentes técnicas que utilizamos. Y, es interesante porque aunque sea un película sobre monstruos, era una película sobre emociones. Siempre ha sido mi sueño ver a estos enormes monstruos tener estas complejas interpretaciones. Por ello, estoy muy satisfecho de haber utilizado estas técnicas (digitales y muñecos)”. Encargó los muñecos a la compañía de Jim Henson, el creador de los teleñecos, rodó con ellos en Australia y luego los dotó de expresividad digitalmente. El resultado es físico y misterioso al tiempo, y nos coloca de vuelta en el lado más salvaje de la infancia.

Donde Viven los Monstruos es una exploración de la infancia desde la mirada de los adultos. Y es una mirada profundamente psicológica, oscura y muy incómoda. El film, adaptación del relato corto de Maurice Sendak, es una crónica de la soledad e incluso la depresión infantil. La que tiene Max, que ve cómo su madre soltera se ha echado nuevo novio. Para el chaval, eso es la guinda de un día lleno de frustraciones que termina con el pequeño huyendo de su casa, y escapando a un reducto de su imaginación: una isla solitaria donde habitan unas enormes criaturas peludas.

La primera vez que vemos a Max, el pequeño está corriendo por la casa, con un tremendo berrinche y destruyendo la habitación de su hermana. La película es salvaje. Max irrumpe en la pantalla rodando por las escaleras, intentando someter a su perro con ferocidad. Así, a las bravas y con el vigor que aporta a toda la película el uso de la cámara en mano, se abre uno de los filmes que mejor captura la intensidad emocional de la infancia, aquella época en que se pasa de la alegría al berrinche, de la ternura a la crueldad en una fracción de segundo.

Max es demasiado mayor para hacer esas tonterías, pero todavía no lo sabe del todo. Nos topamos con el primer momento en el que un niño se da cuenta de que tiene que cambiar su comportamiento si desea encajar en el mundo. El cambio tiene lugar a través de la relación entre Max y Carol, una de las criaturas, cuyo comportamiento se parece bastante al del chaval: la misma frustración, la misma violencia. La destrucción es uno de los puntos claves del film; se entiende por qué en el mundo imaginario de Max no hay lagos con arco iris ni vuelan unicornios, sino que se parece más bien a un páramo manchego, ocre y terroso. Jonze ha pretendido "capturar el sentimiento de cómo puede ser la vida cuando estás solo a los 9 años", según explicó en una entrevista. La soledad de un niño de 9 años: tomemos nota. "No quiero decir a la audiencia lo que tiene que sentir. Sólo pretendo contar una historia y espero que sientan algo. El filme puede hacer pensar mucho porque muestra contradicciones todo el tiempo", ha señalado también.

La trama es enormemente compleja y nunca termina de dar la sensación de estar completamente desarrollada. La forma en la que Max acepta que tiene que dejar de comportarse como un animalito a través de su relación con Carol sólo se deja intuir, pero te llega emocionalmente. Es una película valiente e interesante. Un director como Spike Jonze, sorprendentemente intimista en esta ocasión; un guión de Dave Eggers (Nominado al Pullitzer con 30 añitos con A Heartbreaking Work of Staggering Genius. Nominado al National Book Critics Circle. Ganador de un TED); música de Karen O y Carter Burwell. Fotografía de Lance Acord y diseño de producción de K.K. Barrett, estos dos últimos miembros del equipo técnico personal de Sofia Coppola y que desarrollan unos planos y unos escenariosincreíbles.Todo ello producido por Tom Hanks y con la estrecha colaboración del autor de la obra original, Maurice Sendak. Y por si fuera poco y en breves papeles, Catherine Keener y Mark Ruffalo, dos actores con los que nadie falla, junto con un chaval como es Max Records que logra trasladar perfectamente cada punto de “crio irritante”. La suma de todos ellos es motivo más que de sobra para ir a ver esta película porque es el equivalente creativo al nivel técnico demostrado en films como Avatar.

Spike Jonze ha retado la guerra de espectadores con Avatar: “seguro que mis monstruos pueden batir a sus aliens. Son más fuertes”. Y esto a pesar de que ha construido una película difícil y nada complaciente y lo ha hecho sobre la base de uno de los cuentos más vendidos de la historia de la literatura infantil anglosajona. Un cuento construido con apenas 9 frases y unas maravillosas ilustraciones de Sendak que Jonze ha alargado hasta construir un largometraje en el que se mantiene el espíritu de la historia ahondando en la personalidad de unos monstruos que en el cuento se intuye más por los dibujos que por las palabras.

Max está en una isla rodeado de unos monstruos cuyo comportamiento "no entiendes, pero lo sientes". De ahí la importancia del diseño de unos monstruos que debían mostrar su aspecto salvaje combinado con unas reacciones típicamente humanas, lo que se consiguió a través de una técnica muy depurada que combina muñecos gigantes, creados artesanalmente, con efectos digitales de última generación que mejoraron la expresión de sus rostros. Este extremo provocó que los productores se mostraron preocupados con la primera versión del filme y la posibilidad de que aterrara a los más pequeños, lo que se solucionó con más tiempo para que el director cambiara algunos elementos de la historia.

María Molina

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