CRITICA
JULIA

Director: Erick Zonca

Interpretes: Tilda Swinton (Julia), Saul Rubinek (Mitch), Kate del Castillo (Elena), Aidan Gould (Tom), Jude Ciccolella (Nick), Bruno Bichir (Diego), Horacio García Rojas (Santos), Gastòn Peterson (Miguel), Mauricio Moreno (José), Kevin Kilner (Johnny)

Nacionalidad: Francia y EE.UU

Año: 2008

Duración: 144 min.

Valoración: Adultos

Julia es el nuevo thriller del francés Erick Zonca, un cineasta peculiar. Se ganó a crítica y público cuando debutó en cine con su magnífica La vida soñada de los ángeles en 1998. Su siguiente producción fue El pequeño ladrón, en 1999. Así que llama de nuevo la atención que haya tardado casi una década en volver a ponerse tras las cámaras.
La película sigue los pasos de Julia, una mujer alcohólica de 40 años. Es manipuladora, mentirosa compulsiva e insegura bajo su flamante fachada. Entre tragos de vodka y citas de una noche, Julia sobrevive con pequeños trabajos. Cada vez más sola, las únicas atenciones que recibe provienen de su amigo Mitch, que trata de ayudarla. Pero ella le aleja, a la vez que el alcohol refuerza su idea de que la vida le ha repartido malas cartas y de que ella no tiene la culpa del desastre en que ha convertido su vida.
Previendo la perdición inminente y tras un encuentro casual con Elena, una mujer mexicana, Julia se convence, movida por el pánico y su situación económica, de cometer un acto violento. Al desplegarse la historia, el viaje de Julia se convierte en un vuelo hacia el desastre, pero de alguna manera elige la vida sobre la muerte.
Erick Zonca no afina lo suficiente con este thriller, empezando por ese secuestro tan directamente influenciado por los hermanos Coen. Todo lo que rodea al asunto de la preparación del rapto es inverosímil. En lo que se refiere a la relación entre la adulta secuestradora y el niño cautivo, Zonca apenas aporta novedades sobre lo ya conocido. Sabemos desde el principio que el contacto continuado con el pequeño va a provocar una transformación en la descarriada protagonista. Lo que sí hay que agradecer al director es que alargue lo más posible la tensión entre ambos.
Asimismo, hay otro par de detalles dignos de reseñar en la construcción del personaje infantil. Por un lado, la incomodidad que provoca su indefensión, acentuada con su casi desnudez (un bañador es su única cubierta) durante un tiempo bastante prolongado. Por otro, la poca simpatía que provoca un niño absolutamente anodino, evitando la fácil tentación de buscar la complicidad del espectador a través de un adorable infante.

Siempre con el obvio referente de Gloria (John Cassavetes, 1980) en el altar, Julia nos deja varios destellos de la fuerza de un director del que nos gustaría disfrutar a menudo. Esas pinceladas, además del enorme trabajo de la gran Swinton, son las que rescatan de la más triste mediocridad a un producto que, de todas formas, no va a pasar a la historia.

Jose Luis Panero

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