A priori, Un novio para mi mujer parece una película intrascendente, casi pueril, que trata sobre la cobardía de un hombre que roza la cuarentena y que incapaz de dejar a su mujer, con quien atraviesa una fuerte crisis matrimonial, decide contratar a un don juan para que la seduzca hasta que sea ella la que le abandone a él. Pobre cuarentón, que incapaz de ser valiente, prefiere propiciarlo todo para convertirse en víctima. A priori, repito, parece una película más sobre la guerra de sexos, con el siempre eficaz tono argentino que en nuestro país tanto agrada. Sin embargo, el fondo de esta comedia encantadora está lleno de cierta profundidad que otorga a la cinta un empaque mucho mayor de lo que cabría esperar. La esencia del filme radica, pues, en hasta qué punto sus protagonistas están dispuestos a luchar por su matrimonio.
Ella es una mujer temperamental e inteligente, que atraviesa por una etapa de vacío personal. Primer tópico, como no trabaja, no quiere trabajar en nada, no tiene hijos, no tiene amigos y se pasa el día en casa sin hacer nada, refunfuñando a cada rato que está con su marido, es la típica mujer amargada. Él es un hombre callado y tímido, agotado de las quejas de su mujer, que sólo encuentra respiro en sus encuentros con sus amigos que, como no, siguiente tópico, le animan a abandonarla cuanto antes. Para tramar el escenario de la seducción, 'el Tenso' contrata los servicios de un auténtico dandy, en absoluto atractivo, pero que tiene el don de seducir a las mujeres con facilidad y eficacia y que empieza con 'la Tana' su infalible estrategia. Siguiente tópico: cualquier mujer desencantada de su matrimonio caerá en los brazos del primer adulador que le dedique su atención y sus piropos. Y al más puro estilo screwball comedey, a poco de empezar el enredo el marido se da cuenta de la barbaridad que está haciendo.
De no ser por unos esenciales veinte minutos finales que reflexionan sobre la grandeza y también la crudeza del matrimonio, ésta sería otra comedia más plagada de tópicos sobre hombres y mujeres de cierta edad. Sin embargo, es profundamente elegante en su planteamiento; en sus diálogos, vivaz; en sus reflexiones, intensa; en sus chistes, comedida. Una comedia de las de antes, perfectamente equilibrada.
Juan Taratuto, director de No sos vos, soy yo y ¿Quién dice que es fácil?, repite de nuevo la fórmula de éxito de comedia ligera pero ofreciendo, en este caso, un tono mucho más esperanzador y optimista, pues sus historias siempre pecan de tener algo de amargura. En esta ocasión no repite con su protagonista habitual, Diego Peretti, sino que el neoyorkino de ascendencia argentina, Adrián Suar, más conocido por sus trabajos como productor y actor de televisión, se convierte en el dubitativo y timorato marido haciendo una interpretación para nota. Pero quien desde luego brilla con luz propia en esta película encantadora es Valeria Bertuccelli, una brillántisima actriz que sabe reflejar a la perfección un estado tan difícil de ver interpretado con naturalidad y realismo como es la irascibilidad y el tedio.
Un novio para mi mujer es una película, en definitiva, sobre un matrimonio en crisis y las diferentes maneras que tienen cada una de “las partes” en afrontarlo y viene a demostrar que salir huyendo puede ser la vía más fácil y directa, pero en absoluto, la mejor. Una deliciosa comedia.
Belén Ester |