Director: Iain Softley
Interpretes: Brendan Fraser, Paul Bettany, Eliza Bennett, Jim Broadbent, Rafi Gavron, Sienna Guillory, Helen Mirren, Andy Serkis
Nacionalidad: EE.UU., Alemania y Reino Unido
Año: 2008
Duración: 106 min.
Valoración: Jóvenes |
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El verano comienza con una más que atractiva propuesta de cine familiar, una de esas películas que merece la pena ir a ver. Corazón de tinta se basa en el primer libro de la trilogía de Cornelia Funke, hecho que nos permite sospechar que en poco tiempo tendremos ocasión de disfrutar de la adaptación de los libros Sangre de Tinta -también traducido como Hechizo de Tinta- y Amanecer de Tinta.
La película que nos ocupa recupera el esquema de mundos implicados, muy al estilo Narnia, Hook, o Harry Potter. En muchas ocasiones recuerda también a La historia interminable, sobre todo en el protagonismo que la lectura adquiere en la trama, y que nos permite recordar que los libros son puertas a otras realidades que enriquecen nuestro mundo, sumido tantas veces en un empobrecedor pragmatismo.
Mortimer –Brendan Fraser- es un hombre casado que acaba de tener una hija, Meggie -Eliza Hope Bennett-. Un día, cuando le está leyendo un libro en voz alta, en compañía de su mujer Resa -Sienna Guillory-, “Mo” descubre que tiene un don: es capaz de sacar a los personajes de sus cuentos con sólo nombrarlos. Pero esto tiene una consecuencia, y es que, cada vez que un personaje de la literatura es invocado, alguien del mundo “real” -es decir, del mundo en el que Mo y su familia viven-, pasa a formar parte del cuento.
Las peripecias que se desencadenan a partir del momento en el que los personajes empiezan a saltar de un mundo a otro son imprevisibles, pues ni los propios “picos de oro” –aquellos que tienen el don- son capaces de controlarlo por completo.
Esta película ofrece un poderoso discurso sobre la importancia y la belleza de la unidad familiar, y es una reivindicación de la libertad del hombre sobre la existencia de un destino inexorable. No todo está escrito y, si bien las circunstancias de cada uno condicionan su felicidad, también le ofrecen la posibilidad de cambiar aquellos aspectos de sí mismo con los que se siente a disgusto, o de descubrir una heroicidad que existía latente en él. A este respecto, resulta especialmente interesante el personaje incorporado por Paul Bettany, el juglar Dedo Polvoriento, un hombre con grandes defectos que, sin embargo, consigue sobreponerse a ellos y modificar el final de su propia historia.
Si hay que ponerle alguna pega diremos que, aunque la trama es fundamentalmente coherente, hay momentos de cierta confusión en los que la historia no resulta del todo clara. No obstante, quien vaya a ver esta película disfrutará de verdad, pues el filme –como buena obra de ficción- resulta verosímil, muy entretenido y, sobre todo, logra despertar la imaginación del espectador.
El casting está muy bien elegido, si bien destacan sobre el resto las interpretaciones de Helen Mirren, Paul Bettany, y Brendan Fraser, ya casi un especialista a la hora de interpretar ese tipo de héroes valientes, carismáticos, y al mismo tiempo imperfectos, como ya hiciera en las tres entregas de La Momia.
Ana Lanuza |