Director: Gianni Di Gregorio
Interpretes: Gianni Di Gregorio, Valeria De Franciscis, Marina Cacciotti, Maria Calì, Grazia Cesarini Sforza, Alfonso Santagata, Luigi Marchetti, Marcello Ottolenghi, Petre Rosu
Nacionalidad: Italia
Año: 2008
Duración: 75 min.
Valoración: Jóvenes-Adultos |
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He de confesar que lo primero que me llamó la atención de esta obra, antes aún de haberla visto, fue su corta duración; y poco después, que tan poco tiempo de metraje diera lo suficiente de si como para recibir los premios a la “Mejor Ópera Prima Luigi De Laurentiis”, a la “Mejor Película Premio Pasinetti” y a la “Mejor Película Premio Arca Cinema Giovanni”, en el 65º Festival de Cine de Venecia.
En primer lugar, hay que decir que la “película” acusa un primer y gran inconveniente: la total ausencia de conflicto, hecho que puede provocar que el espectador salga de la sala pensando que le han tomado un poco el pelo. Aunque también es verdad que Vacaciones de ferragosto ofrece algo más de una hora de material agradable de ver: buenas interpretaciones y algunos elementos rescatables, como la actitud del protagonista ante una situación molesta y desconcertante, que acepta con alegría y que termina por reportarle una cierta satisfacción.
La “trama” es la siguiente: Gianni –interpretado por el propio Di Gregorio-, es un hombre que vive con su madre, a quien dedica toda su atención, muy al estilo italiano. Cuando se acerca la señalada fecha de ferragosto, en la que año tras año la ciudad de Roma queda desierta debido al agobiante calor, su casa se convierte en una especie de hostal en el que conviven él, su madre, y otras tres ancianas. Esta situación viene propiciada por la generosidad de Gianni, pero fundamentalmente por el agobio que le supone una deuda económica que saldará con su administrador si se hace cargo de la madre de éste durante, en principio, un par de días.
Si bien no es una película que merezca ser despellejada, tampoco cabe el excesivo halago. El periodo de convivencia de Gianni con las cuatro ancianas, que se han instalado cómodamente en su casa, es la esencia de esta obra amable, aunque insuficiente, que en determinados momentos se torna aburrida. La ambientación está bien, las interpretaciones, especialmente las de las cuatro mujeres, también son dignas de mención, pero no sé hasta qué punto nos estamos acostumbrando a que a cualquier filme se le reconozcan méritos inmerecidos.
Ana Lanuza |