CRITICA
CEREZOS EN FLOR

Director: Doris Dörrie

Interpretes: Elmar Wepper, Hannelore Elsner, Aya Irizuki, Nadja Uhl, Maximilian Brückner, Birgit Minichmayr, Felix Eitner, Floriane Daniel, Celine Tannenberger, Robert Döhlert, Tadashi Endo

Nacionalidad: Alemania

Año: 2009

Duración: 127 min.

Valoración: Jóvenes-adultos

En el año 1937 Leo McCarey rodó una película igual de inolvidable para quienes la han visto, que de olvidada por las reposiciones televisivas y los ciclos cinematográficos de las filmotecas: Dejad paso al mañana (Make way for tomorrow). Esta obra cuenta la historia de un matrimonio de avanzada edad, que, viendo próximo su desahucio, acude a sus cinco hijos para pedirles ayuda. Lejos de mostrarse dispuestos a arrimar el hombro, los hijos del matrimonio Cooper dificultan la nueva situación de la familia, hecho que acarreará dramáticas consecuencias.   

No es frecuente encontrar películas sobre la ancianidad y es una pena que de Cerezos en flor no pueda decirse que es una película redonda, aunque la cinta tiene muchísimos elementos rescatables, que animan a una reflexión sobre el egoísmo en el seno de las familias, y la capacidad del amor como acontecimiento transformador del hombre.

Salvo unas escenas bastante tórridas y desagradables en un burdel de Tokio, en mi opinión innecesarias, el resto de la película resulta sorprendente y, sobre todo, muy emotivo.

Rudi (Elmar Wepper) y Trudi Angermeier (Hannelore Elsner) son un matrimonio que vive en un pequeño pueblo alemán en el que reina la monotonía. Ante el descubrimiento de que Trudi –el marido- sufre una enfermedad terminal, Rudi toma la decisión de que ambos hagan un viaje a Berlín y a Tokio para visitar a sus tres hijos: Karl, Karolin, y Klaus. En medio de su dolor, Trudi opta por ocultar a su esposo la gravedad de su enfermedad, para permitir que viva el tiempo que le queda como sabe que él prefiere: de forma rutinaria y sin cambios.

Rudi desea con todas sus fuerzas ir a Japón, para cumplir su sueño de ver el Monte Fuji y visitar a Karl, el hijo por el que siente una manifiesta predilección, aunque este viaje será nuevamente aplazado debido a la distancia, pero sobre todo, a la falta de energía de Trudi.

La reacción de Karolin y Klaus ante la visita de sus padres resulta desconcertante, a pesar de ser bastante frecuente hoy en día. Cuando Trudi y Rudi llegan a Berlín, son acogidos con una cariñosa cordialidad, un trato más apropiado para unos invitados que para unos padres. Por otra parte, ni Klaus ni Karolin hacen grandes esfuerzos para evitar trasladarles la sensación de que ya tienen sus propias vidas, y que la presencia del matrimonio es poco más que una molestia, que ha de durar lo menos posible.

Pero la película depara muchas sorpresas, y ésta será sólo una parte de la historia, que se transforma dramáticamente ante la repentina e inesperada muerte de Trudi.

El protagonista, incorporado por Hannelore Elsner, cuya interpretación cabe destacar, sufre una verdadera evolución a lo largo de la cinta, en su intento de asimilar el dolor que siente por la muerte de su esposa, e intentar compensar los fallos cometidos en el pasado.

Rudi Angermeier, un hombre sedentario y aburrido, se convierte en un vividor apasionado, a raíz, no del descubrimiento de su enfermedad -como cabría esperar-, sino ante la repentina muerte de su esposa, que le transformará desde lo más profundo, y cambiará su visión de la familia y el amor. El trágico acontecimiento hará a Rudi reflexionar acerca de la relación que mantuvo con su mujer, que se ha propuesto enmendar y enriquecer, a pesar de ser ya demasiado tarde.

Este es el momento en el que la enfermedad del protagonista pierde toda la importancia, para ceder protagonismo a sus sentimientos. En el camino interior y exterior que ha emprendido en busca de su esposa muerta, descubrirá facetas desconocidas de sí mismo, y constatará hasta que punto Trudi sacrificó sus sueños por la felicidad de su marido,  que no siempre supo compensarla.

Cerezos en flor es una película que rescata valores como el amor, el sacrificio y la generosidad; pero es también una crítica ácida hacia todos aquellos cuyo egoísmo impide reconocer la grandeza del matrimonio y la familia. Bastante recomendable

Ana Lanuza

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