Director: Uli Edel
Interpretes: Martina Gedeck, Moritz Bleibtreu, Johanna Wokalek, Nadja Uhl, Jan Josef Liefers, Stipe Erceg, Niels Bruno Schmidt
Nacionalidad: Francia y Alemania
Año: 2008
Duración: 150 min.
Valoración: Adultos |
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En los años 70 del siglo pasado, la todavía frágil democracia alemana se vio sacudida por una serie de violentos atentados terroristas, realizados por un grupo ultraizquierdista liderado por los jóvenes Andreas Baader y Gudrun Ensslin, y la periodista Ulrike Meinhof. Durante años tuvieron en jaque a las autoridades alemanas, a las que acusaban de herederas del nazismo y de cómplices del imperialismo estadounidense en el Tercer Mundo. Poco a poco, la opción por la violencia y las propias contradicciones internas de esta Facción del Ejército Rojo fue destruyendo a sus propios miembros, seguidos muy de cerca por el inteligente Horst Herold, jefe del BKA —la Oficina de Investigación Criminal—, que intentó atajar también las raíces profundas de ese movimiento contestatario.
A partir del libro de Stefan Aust, el prestigioso guionista Bernd Eichinger (El hundimiento, El perfume) y el polifacético director Uli Edel (Rasputín, El pequeño vampiro) logran un valioso testimonio, que ha sido candidato al Globo de Oro, al Premio Bafta y al Oscar 2008 a la mejor película en lengua no inglesa. Se trata de una reconstrucción histórica de esmerada ambientación, bastante bien interpretada y con una intensa puesta en escena, que equilibra hábilmente las escenas de acción —rodadas casi siempre cámara en mano— con el retrato intimista de los personajes. En este sentido, es clave el ponderado punto de vista que adopta el filme, muy crítico con el insolidario expansionismo de Estados Unidos y sus aliados —presentado como causa principal de los movimientos terroristas de izquierda surgidos en Europa en los años 60 y 70 del siglo pasado—, y duro también con el imperialismo soviético, que alentó y sostuvo esos grupos violentos —y también los islámicos— incluso cuando dejaron de ser un verdadero movimiento político y se transformaron en una banda mafiosa.
Ese último aspecto sólo se apunta en la película, que obvia, por ejemplo, las relaciones de la Baader-Meinhof con el terrorista internacional Carlos. Pero sí deja clara la inconsistencia ideológica de unos jóvenes a menudo más motivados por causas burguesas, como el afán de aventuras o la revolución sexual —mostrada en el filme con demasiada crudeza—, que por la instauración internacional del estricto ideario marxista, con el que chocaron en más de una ocasión, pues iba derechamente contra su frívolo modo de vida. Es especialmente significativa de este enfoque la recta final de la película, que da por cierta la documentada versión oficial del fin de la banda terrorista y, por tanto, niega totalmente la romántica versión difundida por la propaganda comunista
Jerónimo José Martín |