Se dice que “Watchmen” es al cómic de superhéroes lo que El Quijote a las novelas de caballerías. Es decir, se integra en el género, pero lo dinamita desde dentro, hace una reflexión metaliteraria sobre el mismo, y lo redefine.
Pero al igual que la novela de Cervantes, el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons va mucho más allá: se convirtió en una reflexión sobre la historia de Estados Unidos, su complejo de salvadores del mundo, y también un relato existencial sobre el sentido del hombre.
Tan altos objetivos quedaron plenamente cumplidos, y desde su publicación a mediados de los 80, “Watchmen” fue recibida como la obra maestra definitiva del medio, y su prestigio sobrepasó el ámbito del cómic, recibiendo premios reservados para obras pertenecientes a campos más respetados, como el Pulitzer o el Hugo.
La fama de obra inadaptable se consolidó con los repetidos intentos frustrados para llevar “Watchmen” a la gran pantalla. Terry Gilliam o Darren Aronofsky tuvieron que abandonar el proyecto en fases muy avanzadas de preproducción. Finalmente, la revolución digital ha permitido plasmar en la pantalla de forma creíble la historia, y para ello se contado con Zac Snyder, uno de los nuevos talentos más prometedores de Hollywood, autor de la rompedora “300” (basada también en un cómic, curiosamente).
En un 1985 ficticio, en el que Richard Nixon aún es presidente de Estados Unidos gracias a un cambio en la legislación (¿habrá leído Hugo Chávez “Watchmen”?), el mundo está al borde de una guerra nuclear entre americanos y soviéticos.
Los superhéroes conocidos como Watchmen están forzosamente retirados por el Gobierno (idea que hace unos años aprovechó “Los Increíbles”). Es entonces cuando empiezan a sufrir atentados por parte de un misterioso antagonista. Esta historia de misterio sirve como excusa para desarrollar una tremenda odisea en la que el futuro de la humanidad está en juego, y la pregunta que se plantea “Watchmen” es si tiene sentido salvar al hombre, si la existencia humana cumple un propósito supremo o es sólo una broma pesada surgida del caos del universo.
El planteamiento de la película ha sido muy inteligente: puesto que la historia original es tan buena, lo mejor es cambiarla lo menos posible, y así, nos encontramos con una adaptación fidelísima, casi literal, de la obra de Moore y Gibbons. El único cambio importante en la trama no afecta al espíritu de la obra, y además cierra mejor la historia.
Y si partimos de un gran guión y lo plasma en imágenes un director tan potente visualmente como Snyder, el resultado no puede ser otro que una gran película: el director nos sumerge en un mundo fascinante, pero es un mundo que remite al nuestro. “Watchmen” no es una fantasía ociosa, es un visionario y profético relato que atañe al hombre y plantea las cuestiones más profundas: ¿Estamos solos en un universo caótico? ¿Existe un Dios que se limita a observar indiferente a los humanos, sin implicarse en su drama vital? ¿Es lícito sacrificar una vida humana en aras de un bien mayor?
Finalmente, el gran mensaje de “Watchmen” es que cada vida humana concreta es un milagro en sí misma, y por tanto tiene un valor infinito.
A pesar de su extensa duración, la trama envuelve al espectador, acompañada de una factura impecable, de unas buenas dosis de acción y espectacularidad, y de una banda sonora que rescata algunos clásicos de la música americana de los últimos 40 años.
Por poner alguna pega, el actor Matthew Goode no está muy convincente en el papel de Adrian Veidt, para el que quizás hubiera encajado mejor un actor con más edad y carisma.
También es importante avisar a los padres de que, a pesar de una publicidad algo engañosa, “Watchmen” no es una película de superhéroes al uso, para toda la familia: la película contiene escenas muy gráficas de violencia y de sexo, además de que la dimensión de los problemas planteados la convierten en una película plenamente adulta.
Es por ello recomendable que se deje a los niños en casa, pero que ello no sea excusa para perderse esta gran película, que al igual que el cómic en que se basa, está destinada a convertirse en un clásico de la ciencia-ficción del nivel de “Blade Runner”
Federico Alba |