Director: Lasse Hallström
Interpretes: Richard Gere (Parker), Joan Allen (Cate), Sarah Roemer (Andy), Cary-Hiroyuki Tagawa (Ken), Jason Alexander (Carl), Erick Avari (Shabir), Davenia McFadden (Mary Anne), Robbie Collier Sublett (Michael), Robert Degnan (Teddy), Tora Hallström (Heather)
Nacionalidad: EE.UU
Año: 2009
Duración: 93 min.
Valoración: Todos |
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Hachikō, conocido en japonés como ハチ (Hachikō, el perro fiel), era un perro de raza Akita nacido en noviembre de 1923 en la ciudad de Odate (Prefectura de Akita, Japón). En 1924 fue trasladado a Tokio por su amo, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio. Desde la Prefectura de Akita hasta la estación de Shibuya viajó durante dos días en tren, en una caja. Cuando lo fueron a recoger creyeron que el perro estaba muerto. El profesor lo cargó en sus brazos y notó que las piernas delanteras estaban levemente desviadas, por lo cual decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) por la similitud con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (ハ). El perro le saludaba cada día desde la puerta principal y le despedía al final del día en la cercana estación de Shibuya. Incluso tras la muerte de Ueno en mayo de 1925, Hachikō volvió cada día a la estación a esperarle, y lo hizo durante los diez años que transcurrieron hasta su propia muerte. La devoción que Hachikō sentía hacia su amo fallecido conmovió a los que le rodeaban, que le apodaron el perro fiel. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación de Shibuya, es un lugar de encuentro extremadamente popular.
Esta legendaria historia sirve de hilo conductor de una película que hará las delicias para los que tienen un especial aprecio por los perros como compañeros y amigos fieles del hombre, los que tienen o han tenido un perro, un trabajo o afición que tenga relación con animales domésticos en general y perros en particular. El protagonista es un perro de raza japonesa, un Akita, símbolo de la buena suerte, considerado el primer perro que entabló los primeros lazos con los humanos hace miles de años.La dirige el sueco afincado hace años en Nueva York, Lasse Hallström, que sabe tocar la fibra sensible del corazón con historias como ¿A quién ama Gilbert Grape?, 1993; Las normas de la casa de la sidra, 1999; Chocolat, 2000; Atando cabos, 2001; Casanova, 2005; La gran estafa (The Hoax), 2006.
Un director que sabe moverse en el melodrama, centrándose de forma reflexiva y refinada visualmente en los temas que aborda, y que ha dotado a esta historia de un perro japonés de hondura y belleza, hablando simple y llanamente de cosas importantes, de como los animales nos muestran el camino hacia la humanidad, a través de su lealtad. Ha tratado de las cosas normales: un matrimonio que se quiere y permanece junto a pesar del tiempo y de las circunstancias de la vida, unos hijos, un perro de compañía. El tratamiento de la imagen es elegante, sin cargar las tintas en la atmósfera melancólica, sobre la sencillez de la vida diaria, sin estridencias ni heroísmos. Es Hachi, el perro protagonista, el que conserva la memoria en adoración a su dueño. Vemos la realidad a través de su mirada en blanco y negro (un gran acierto del realizador sueco), sus presentimientos y su instinto de lealtad hiperdesarrollado. Un logro de filmación con diferentes perros (de cachorro a un envejecido perro que sigue esperando en la estación a su amo).
Siempre a tu lado, (Hachiko), es un remake de otra película basada en la historia, contada en pantalla grande en 1987 por el japonés Seijirô Kôyama, que vuelve a hacer reflexionar acerca de nuestra relación con los animales, los lazos que se crean con ellos y lo importante que son en general los lazos para nuestro crecimiento y formación como personas.
Richard Gere tiene una larga y ecléctica carrera en su haber, y sin haber conseguido grandes premios, sigue al pie del cañón y dando categoría a filmes medianos. Esta vez ejerce sin mucho esfuerzo de atractivo profesor de música, felizmente casado, que encuentra un perro según arranca el filme. Congenian y la relación entre ambos es de amor absoluto. Hasta que al profesor lo fulmina un infarto y entonces el can se pasa una década a las puertas de la estación de tren de su pueblo, esperándole como hacía cada día cuando su dueño estaba vivo. Ahí queda esa declaración de lealtad, que el director Lasse Halström se encarga de subrayar con palabras por si el espectador no había captado el concepto en la sutil media hora que transcurre con el perro sufriendo.
Gere, ya ha afirmado que “quien no llore con esta historia es que no tiene corazón", es el primero que se emocionó con esta historia ultrapopular en Japón. "Es una historia de amor incondicional y por eso creo que era importante contarla. Pensamos hacer una película familiar pero quizás haya acabado siendo demasiado para adultos". "En la vida sólo importan las relaciones emocionales, ¿no cree usted?", y es verdad, solo importan las cosas sencillas y las relaciones profundas.
María Molina |