CRITICA
THIS IS IT

Director: Kenny Ortega

Interpretes: Michael Jackson. Alex Al (Bajo Eléctrico y pedal sintetizador), Nick Bass (Bailarín), Michael Bearden (Teclados), Daniel Celebre (Bailarín), Mekia Cox (Bailarina), Misha Gabriel (Bailarín), Chris Grant (Bailarín), Judith Hill (Vocalista), Dorian Holley (Supervisor vocal), Shannon Holtzapffel (Bailarín), Devin Jamieson (Bailarín), Bashiri Johnson (Percusión), Charles Klapow (Bailarín), Jonathan Moffett (Batería), Tommy Organ (Guitarra), Orianthi Panagaris (Guitarra solista), Darryl Phinnessee (Vocalista), Mo Pleasure (Teclados / Trompeta), Dres Reid (Bailarín), Ken Stacey (Vocalista), Tyne Stecklein (Bailarina), Timor Steffens (Bailarín)

Nacionalidad: EE.UU.

Año: 2009

Duración: 112 min.

Valoración: Todos

La muerte arrastra a casi todos al olvido. Sólo a unos cuantos elegidos los engrandece hasta convertirlos en un mito, en una leyenda. Michael Jackson ya era un mito en vida, pero nadie dice que la vida de un mito sea fácil.

Habían pasado 12 años desde su última gira y su declive físico, la quiebra económica y la acusación de abusos a menores, de la que fue juzgado y absuelto, habían ido mermando su carrera. Desde que fuera declarado inocente en 2005, se había recluido casi totalmente en Neverland, su enorme mansión de Los Angeles. Por eso sorprendió mucho más cuando el 5 de marzo, cuatro meses antes de su muerte, el “Rey del pop” anunciaba nada menos que 50 conciertos en el O2 Arena de Londres entre julio y marzo de 2010.

El 24 de junio, a pocos días de viajar a Londres para el comienzo del espectáculo y tras uno de sus ensayos en el Nokia Theatre de Los Angeles, Michael se despidió del equipo por última vez. Durante la semana siguiente, los 5 discos más vendidos en iTunes eran suyos y ocupaba la portada de las publicaciones más importantes de todo el mundo. Incluso la de un número especial de la revista Times; un honor que sólo habían tenido personajes de la relevancia de Elvis Presley, John F. Kennedy o, en la última ocasión, la Princesa Diana de Gales. A los pocos días, la firma promotora de conciertos AEG Live, que financiaba los conciertos de Londres, llegó a un acuerdo por 60 millones de dólares con Columbia Pictures para usar las grabaciones de vídeo de los ensayos y hacer esta película.

This is it trata de condensar en dos horas, más en forma de concierto que como documental, las más de cien horas de grabación de ensayos que el artista quería para su uso particular. Al frente del proyecto se puso Kenny Ortega, director de los conciertos y cuya última referencia como realizador la encontramos en las tres entregas de High School Musical.

Lo primero que todos pensamos al enterarnos del montaje de la cinta es que esto iba a ser un apaño maquillado de espectáculo barato en el que un hombre moribundo y demacrado haría playback mientras trataba de moverse en un escenario. Poco ruido y pocas nueces. Y la sospecha parece hacerse realidad en los primeros minutos de la película: varios bailarines elegidos para el evento nos cuentan brevemente algunas de sus experiencias en el casting. Contenido completamente vacío. Lágrima fácil.

Pero entonces comienza a sonar Wanna Be Startin' Somethin', sale el señor Jackson en escena, y de golpe todo cambia. Incluso aunque sabemos que lo que suena no se corresponde con las imágenes. Tanto la música como el vídeo con mezclas de varios ensayos distintos. Da lo mismo. Michael Jackson, ya con 50 primaveras, baila y canta. Se acabó. Ya nos tenía a todos en la sala tarareando y moviendo los pies. Es verdad que ya no tiene la brillantez de cuando tenía 30 años, pero la intensidad, el color de la voz y la capacidad de transmisión de emociones seguía siendo la misma de antaño.

Eso sí, no encontraremos nada completamente nuevo como pretendían vendernos. Ni en estos ensayos del concierto ni en el álbum doble editado previamente por Sony para la ocasión. El disco contiene temas originales del cantante, incluidos éxitos como Billie Jean, Man In The Mirror, Human Nature o Thriller, remasterizados y en el mismo orden en el que aparecen en el film. Una secuencia que Jackson tenía previsto respetar en los conciertos. Incluida This Is It, la canción compuesta por Michael Jackson y el canadiense Paul Anka, que fue grabada por Jackson en los años 80, y que vio la luz finalmente interpretada por la puertorriqueña Safire en 1991. Por este tema podría incluso llevarse su último Grammy (el número 14), aunque habrá que esperar hasta el 2011 para saberlo.

Para poder mostrar las canciones completas que se escuchan en la película, se han tenido que montar cortes de varios ensayos. Pero eso no le resta espectacularidad al resultado. Es más, descubriremos momentos de bastante riqueza interpretativa (además de Jackson, atención al dúo con Judith Hill en I Just Can’t Stop Loving You y la poderosa guitarra de Orianthi Panagaris en Black or White).

Todo aderezado con un escenario y unos efectos increíbles, unas coreografías muy estudiadas y montajes que mezclan modernos elementos digitales con grabaciones al más puro estilo del Hollywood de los 40 como en Smooth Criminal. No revelamos más. Hay que verlo para disfrutarlo.

Es verdad que no muestra prácticamente nada de la intimidad del artista, ni una reflexión personal, nada emocional (salvo algunas escenas de la preparación de Earth song). Casi no hay diálogos, sólo habla la música. Habla la música y el perfeccionismo de un Jackson entregado a presentarle a sus fans algo que nunca hayan visto, pero respetando la esencia de sus canciones tal y como suenan en sus discos. Porque es la música que la gente quiere oír. Y es tan buena, que sales del cine diciendo: “Y ahora, ¿cuándo empieza el concierto?”.

Francisco Arellano

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