CRITICA
GORDOS

Director: Daniel Sánchez Arévalo

Interpretes: Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Verónica Sánchez, Pilar Castro, Pepón Nieto, Teté Delgado, Fernando Albizu, Leticia Herrero

Nacionalidad: España

Año: 2009

Duración: 129 min.

Valoración: Adultos

Gordos, es una historia de "excesos físicos y emocionales, una metáfora de los miedos, de las cosas que a diario tragamos para tapar el vacío que tenemos", en palabras de su director. El filme, que cuenta cinco historias diferentes que giran alrededor de una terapia para personas con sobrepeso, está protagonizada, entre otros, por Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Verónica Sánchez y Pilar Castro. El realizador mete el dedo en la llaga de temas como la culpabilidad, la frustración o los miedos. Él mismo reconoce que quizás sea una cinta "con una trama y unos personajes que pueden parecer exagerados", algo que el cineasta achaca a que Gordos "son muchas películas contenidas en una sola". "Para mí el cine es conflicto, y lo que he pretendido es enfrentar a los once personajes a sus fantasmas hasta ponerlos en una situación límite donde no pueden tragar más", explica Sánchez Arévalo.

Se trata de la primera película de Sánchez Arévalo tras su brillante estreno con «Azuloscurocasinegro», y es un entrecruzamiento de emociones y personajes que se debaten entre la comedia y el drama, muy hinchados física y sentimentalmente, cuyas vidas se tocan. El resultado es un complejo muestrario de interiores, que tienen un punto en común: once personajes, cinco historias cruzadas, un tono entre la comedia cruel y el drama abrumador, más de dos horas de metraje… “Una metáfora de todo aquello que nos vamos tragando en el día a día, que nos cuesta expresar, que no asimilamos y que nos hace la vida muy pesada», señala. 
El realizador acude a Venecia (en la sección Jornadas de autor) después de haber encajado un huracán de alabanzas por su ópera prima, Azuloscurocasinegro: "Es un arma de doble filo. Como mi primera película funcionó tan bien, eso genera interés y dispara las expectativas, pero yo me sigo sintiendo un niño y sólo es mi segunda película" cuenta Sánchez Arévalo. El madrileño reconoce que "tenía una necesidad casi primaria" de alejarse de su primer largometraje y hacer algo completamente distinto. "Con Gordos he querido llegar hasta el límite y sobrepasarlo".
Las historias de todos los que van a la terapia traslucen que están viviendo una mentira. Resulta un contraste burlón la cancioncilla de Raphael que suena de fondo en ocasiones: “porque yo, te quiero, te quiero de verdad”. Pero no aporta soluciones.
Antonio de la Torre, Goya al mejor actor de reparto por Azuloscurocasinegro, vuelve a ponerse a las órdenes de Arévalo. El actor, interpreta a un exitoso presentador de la teletienda venido a menos, Enrique, un homosexual acomplejado y con lengua de víbora que se erige en el conflictivo núcleo de identificación de la cinta. Es un personaje controvertido, pero roza la parodia porque no tiene matices. Expresa de forma cínica e impúdica las situaciones dramáticas, y te resulta detestable y falso. «Nunca juzgo a mis personajes y espero que el espectador tampoco lo haga», aclara De la Torre. Su personaje parece odiar a todo el mundo: “Lo he compuesto desde la gordura (el actor ha hecho el esfuerzo también extremo, como su trabajo, de engordar más de treinta kilos). Él mismo describe así su personaje: “es un hijo único de padres separados, desatendido completamente, gordo, feo y acomplejado desde la más temprana adolescencia: los niños se reían de él porque era mariquita. Ve el mundo como un terreno hostil. Daniel me decía todo el tiempo que pusiera una mirada triste... Hace cosas terribles, pero es un tío que no ha conocido la felicidad, que todo le provoca rechazo”.
La imagen central de “Gordos” era la de un terapeuta Abel (que encarna Roberto Enríquez), en su primer día de terapia animando a todos los pacientes a desnudarse, a no poder esconderse de la visión de su propio cuerpo y la de los demás. “La incorporación de los espejos sí fue idea mía», puntualiza Sánchez Arévalo.«Quería crear un entorno en el que no te pudieras esconder, donde estás obligado a mirarte y a aceptarte cómo eres», añade. Pero Abel el terapeuta, es un hombre aparentemente perfecto que está a punto de ser padre y que, acostumbrado a tratar con gordos, es incapaz de asumir que su pareja, Paula (Verónica Sánchez), esté engordando durante su embarazo...No puede ver a su propio hijo ni a su mujer, se queda en la periferia de su propia contradicción y su mentira.

El personaje de Raúl Arévalo, es un flaco ultracatólico que, a punto de casarse con su novia (la debutante Leticia Herrero), aún es virgen, y además es machista y retrógrado y se niega a que ella adelgace, por lo que cuando Sofía empieza a perder kilos gracias a una terapia, las cosas empiezan a torcerse. Es un reprimido que se engaña con las contradicciones que él mismo alimenta entre deseo y moral.
Gordos trata de "excesos físicos y emocionales", es una historia en la que quería "llegar al límite y sobrepasarlo, pero sin generar rechazo, por eso la comedia es más comedia pero el drama también es más drama", cuenta Sánchez Arévalo al que le gusta que le emocionen, que le hagan reír y llorar. "Mi mayor reto como director es lograr el equilibrio entre la comedia y el drama, como en la magnífica El apartamento, de Billy Wilder”. Pero la película tiene una gran carga dramática, que saca el lado más oscuro de todos sus personajes.
Sánchez Arévalo tiene unos cuantos problemas:  tiene demasiadas ideas concentradas en un espacio ínfimo, parece estar más preocupado de que cada escena funcione por separado, más que del conjunto; parece que todos los personajes tienen problemas similares: la pareja, el miedo a la felicidad, las contradicciones, las dudas sobre la sexualidad y el autoengaño...Todo eso en 110 minutos de drama coral con cinco historias y bastantes personajes que te hubiera gustado conocer un poco más a fondo.
Pero valga el intento de poner sobre el tapete muchas, muchas contradicciones que ponen al desnudo un hambre de verdad muy sangrante.

María Molina

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