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Director:
Nick Cassavetes
Interpretes:
Cameron Diaz, Alec Baldwin, Abigail Breslin, Joan Cusack, Jason Patric, Thomas Dekker, Elizabeth Daily, Sofia Vassilieva, Evan Ellingson, Nicole Marie Lenz.
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2009
Duración:
106 min.
Valoración:
Jóvenes-Adultos
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Nick Cassavetes nos ofrece con La decisión de Anne una nueva y refrescante perspectiva de un tema tan actual y controvertido como el de los bebés medicamento. Esta película, que llega después de John Q, El diario de Noah y Alpha Dog, no defraudará a quienes esperen un drama familiar bien construido, inteligente, sutil, y con unas magníficas interpretaciones cargadas de realismo y emotividad, entre las que destacan las de Sofia Vassilieva, Abigail Breslin y Thomas Dekker.
Sara -Cameron Díaz- y Brian Fitzgerald -Jason Patric- sufren un duro revés cuando descubren que su hija Kate -Sofia Vassilieva- sufre leucemia. La posibilidad de evitar la muerte, o al menos retrasarla, haciendo uso de medios tan controvertidos como la selección embrionaria, puede situar al hombre ante un dilema moral. Sin embargo para Sara estas consideraciones carecen de importancia. Esta madre valiente y decidida no se plantea otro reto que el de salvar la vida de su hija, a costa de lo que sea: sacrificios personales, familiares, renuncias, todo vale para evitar que Kate muera. Así, sin pensar demasiado en las consecuencias, el matrimonio Fitzgerald se acoge a la posibilidad de concebir otro hijo especialmente diseñado para resultar compatible con la pequeña. Y así es como Anne -Abigail Breslin- llega a este mundo.
Las duras pruebas por las que atraviesa el matrimonio, la falta de atención que el hermano mayor, Jesse -Evan Ellingson-, acusa en muchas ocasiones, por no hablar de las continuas operaciones a las que Anne se ve sometida para alargar la vida de su hermana, y el dolor que esto genera, abren grietas en una familia que, sin embargo, permanece unida e intenta seguir siendo feliz.
Sara vive por y para Kate, en continua tensión, sacrificando al resto de su familia y ejerciendo sobre la situación un aparente control que le ayuda a reprimir su dolor. Pero llega un momento en el que todo se le escapa de las manos y ha de enfrentarse a un hecho tan doloroso como desconcertante: su hija Anne decide denunciar a sus padres para obtener los derechos sobre su cuerpo. A partir de este momento se trunca la dinámica familiar, y todos, pero especialmente Sarah, se verán obligados a reconsiderar su postura ante la situación.
Esta película nos muestra cómo el contexto en el que tienen lugar la enfermedad y la muerte se extiende mucho más allá de la persona enferma. Involucra a padres, hijos, y hermanos de una forma integral, y no sólo biológica, porque el hombre es mucho más que un conjunto de células que pueden manipularse con distintos fines.
No obstante, la manipulación genética o los derechos inalienables aparecen en este caso como la excusa para hablar de un asunto de gran calado social, inevitablemente ligado a los anteriores: ¿Cómo nos enfrentamos a la muerte? Este es el gran tema de la película, una cuestión que toca la fibra sensible de una sociedad que avanza a pasos agigantados en el terreno biotecnológico y que sin embargo, parece cada vez menos preparada para aceptar la realidad de la muerte, un acontecimiento vital que se tiñe de profundo dramatismo cuando el hombre se avergüenza ante su existencia. Porque, como muy bien dice uno de los personajes “morir no es algo indigno”.
La ausencia de religiosidad del filme –que se hace notar, dada la trascendencia del tema que aborda- no es óbice en este caso para que la cinta desprenda una visión esperanzada de la vida y de la familia, como lugar donde aprender a amar y encontrar el consuelo e incluso la alegría, cuando la vida te sitúa frente a un dolor al que cuesta encontrar sentido. Recordemos que el director ya se había aproximado a la realidad del amor y la muerte desde esta perspectiva, en El diario de Noah.
La decisión de Anne debería provocar una reflexión personal acerca de cómo concibe el hombre la vida y qué sentido le da a la muerte. El tono optimista de la cinta es todo un logro de Cassavetes y el retrato de la familia, uno de los más bellos que hoy por hoy podemos encontrar en las carteleras.
Ana Lanuza |