Ficha
 
  CREPÚSCULO    1/2

Director: Catherine Hardwicke

Interpretes: : Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Billy Burke, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Kellan Lutz, Cam Gigandet, Rachelle Lefevre

Nacionalidad: EE.UU

Año: 2008

Duración: 122 min.

Valoración: Jóvenes

Se repite el fenómeno Harry Potter: Una saga literaria juvenil que, cuando sus títulos alcanzan la categoría de best sellers, se empiezan a producir sus adaptaciones cinematográficas. En este caso se trata también de una escritora, Stephenie Meyer, que ya ha publicado cuatro entregas de una saga, de la cual sólo la primera, Crepúsculo (Twilight), vendió mas de cinco millones de copias en Estados Unidos. Meyer es una treintañera mormona de Phoenix, la ciudad donde comienza la novela, casada y con tres hijos, que en 2005 publicó Crepúsculo inspirada por un sueño tenido dos años antes. Ahora la directora Catherine Hardwicke ha estrenado la versión cinematográfica de esta novela, recaudando el primer fin de semana en Estados Unidos la friolera de 70 millones de dólares y situándose en el número uno del top ten semanal.

           

El argumento es de género fantástico, aunque tratado con los cánones del realismo. Se basa en un hecho muy sencillo: una adolescente llamada Bella, viaja desde Arizona a un pueblo llamado Forks, en Washington, donde vive su padre. Se incorpora a su nuevo instituto y allí se enamora de Edward, un compañero bastante tímido y extravagante; pero resulta que el chico no es humano: es un vampiro. Desde esta idea se articulan una serie de tramas y conflictos que hacen que la película toque diversos géneros. El género de aventuras -toda la parte final-, el drama  -el sacrificio de Bella por su madre- y por encima de todo el género romántico, que en ocasiones se acerca incluso al melodrama. Crepúsculo es una película tremendamente romántica, pero un romanticismo algo gótico, muy distinto del que se puede esperar de una película de instituto (que a fin de cuentas es lo que es). En realidad está más cerca de La bella y la bestia.

           

El conflicto central del film está en la contraposición entre amor y pasión. El vampiro Edward Cullen ama a Bella, pero también la desea en un sentido instintivo -y letal-. Eros y Tanatos luchan en los personajes y Edward deberá aprender a educar su instinto vampírico para no malograr su amor por Bella. Hay un par de escenas muy significativas en las que Edward tiene que hacer un verdadero esfuerzo de su voluntad para respetar aquello que ama. Antropológicamente, esta cuestión es la clásica ambivalencia que vertebra toda la historia del cine de terror.

Pero tan interesantes son esas cuestiones de fondo como el tono general de la película. Catherine Hardwicke ha dirigido cuatro películas aparentemente inconexas (Therteen, Los amos de Dogtown, Natividad y esta), pero sin embargo todas tienen en común que tratan de la adolescencia. Y Hardwicke ha demostrado sensibilidad e inteligencia a la hora de hacerlo. Y su maestría está presente en Crepúsculo de principio a fin. Una novelista mormona y una directora refinada han dado como resultado una película de género que tiene una puesta en escena tan delicada e incluso tan sutil que supone una reinvención del fantaterror y del goticismo. Porque esta película es profundamente gótica sin echar mano de los típicos y previsibles elementos del subgénero.

La película también toca otras cuestiones interesantes, como el de las relaciones familiares. Bella es hija de padres separados y su madre tiene nueva pareja. Para no molestarles, Bella se ha ido una temporada con su padre que vive solo en el estado de Washington. Bella lleva la herida de la separación como puede: aún necesita a sus padres, pero también experimenta la emancipación adolescente. En cualquier caso es ella la que va a ser capaz de arriesgar su propia vida por salvar a sus padres.

Muy interesante es la cuestión de la castidad. Edward y Bella no mantienen relaciones sexuales porque si el vampiro desata su pasión y pierde el control acabará sucumbiendo al deseo de beber su sangre. Ello les obliga a mantener una distancia que purifica su relación y que eleva enormemente el tono romántico del film.

Crepúsculo es fiel a las películas fundadoras del género vampírico (Nosferatu y el Drácula de Bela Lugosi) y no nos muestra escenas sangrientas. La sangre que vemos es originada por un corte con cristales. Esta elipsis de lo gore fortalece el carácter familiar de una película original y atractiva. A ello contribuye una excelente partitura de Carter Burwell y la interpretación casi perfecta de la jovencísima pero ya muy veterana Kristen Stewart en su papel de Bella.

Juan Orellana

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