Director: Steven Soderbergh
Interpretes:Benicio del Toro, Franka Potente, Benjamin Bratt, Lou Diamond Phillips, Édgar Ramírez, Catalina Sandino Moreno, Demián Bichir, Óscar Jaenada, Rodrigo Santoro, Douglas J. Aguirre, Rob Alicea, Mariesé Alvarez, Carlos Bardem, Matt Damon, Joaquim de Almeida, Ramón Fernandez, Eduard Fernández, Jordi Mollá, Jesús Carroza
Nacionalidad: EE.UU
Año: 2008
Duración: 140 min.
Valoración: Adultos |
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Steven Soderberg recupera la figura de Ernesto Che Guevara en dos partes. La primera, Che, El argentino, con una estética de corte documental con imágenes en blanco y negro, se inicia en la llegada de Fidel Castro a Cuba hasta llegar al año 1959, cuando triunfa la Revolución. La segunda parte trata del viaje del guerrillero argentino que pretendía extender la revolución con incursiones en el Congo y Bolivia, donde halla la muerte. No es que cambie de estrategia, de hecho las imágenes hiperrealistas desprovistas de todo romanticismo siguen siendo los hilos que tejen el tapiz. Soderbergh dibuja a un Che errabundo rumiando la ineludible derrota en el corazón de la jungla boliviana, muriendo con las botas puestas lleno de dignidad y sin remordimiento de conciencia. Mucha confianza en la lucha armada por la lucha armada. Para un historiador, resulta más interesante ver las dos partes seguidas, que se convierten en 4 horas y media de película pero se agradece la zambullida.
Benicio del Toro, 2008: Premio al Mejor actor en el Festival de Cannes, Goya al Mejor actor por Che. El argentino. Productor y protagonista de este ambicioso biopic dirigido por Steven Sodenberg, la estrella norteamericana que despuntó en Sospechosos habituales se ha metido de lleno y dejado seducir al encanto revolucionario y a los inquebrantables principios del hombre Guevara, que en esta segunda mitad del díptico se convierte en mito. Una interpretación interesante, sobria e impresionante. Impresiona en las dos partes sin solución de continuidad.
La película arranca con el Che en lo más alto de su popularidad y poder tras la revolución cubana, cuando pronuncia un vehemente discurso en las Naciones Unidas, reafirmando su compromiso con la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo de los EE.UU. Más que un soldado, el Che es una glamourosa figura de nivel mundial. De repente, desaparece sin dejar rastro. ¿Por qué se ha ido de Cuba? ¿Adónde ha ido? ¿Acaso sigue con vida? El Che reaparece de incógnito en Bolivia, irreconocible y realizando operaciones encubiertas. Organiza un pequeño grupo de camaradas cubanos y reclutas bolivianos para comenzar la Gran Revolución Latinoamericana. La campaña boliviana del Che es una aventura de tenacidad, sacrificio, idealismo y guerra de guerrillas que en último término fracasa, conduciendo al Che a su muerte.
Es difícil no rendirse a la épica del perdedor legendario –como durante tantos años tanta gente ha llevado camisetas con la cara del Ché como símbolo revolucionario por antonomasia-, y Soderbergh acaba cayendo en las redes del Ché. Una toma de partido que indica sólo una cosa: es imposible mantenerse neutral inmortalizando la vida y milagros de uno de los gigantes del siglo XX. La debilidad de Soderbergh, le lleva a omitir cosas oscuras o al menos irresueltas en la ética imperturbable del gran líder, de tal forma que margina los detalles más escabrosos, polémicos y controvertidos de su biografía, no hace sino colocar su soberbio biopic escindido en dos mitades en el el tiempo y en el espacio. Las dos películas de Soderbergh no son nada parecido a la biografía fílmica definitiva de Ernesto Guevara, sino un retrato impresionista del hombre y del mito.
Esta primera parte corresponde en calidad a la excelente primera entrega. Che: Guerrilla es una panorámica desapasionada y naturalista del otro lado de la punta del iceberg, inmortaliza la asfixia de la utopía, y destartala muchos lugares comunes y sitúa la figura del Che Guevara en perspectiva cuatro décadas después de su muerte, no en el panteón de los mitos sino en al lodazal infame y clandestino de un sucio rincón de una selva cualquiera en el corazón herido de muerte de Latinoamérica.
Un acierto el poder haber hecho la película con todos los acentos de los personajes correctos. Hasta ahora ninguna película había respetado el lenguaje y la sutileza de la diversidad en Latinoamérica, que es justamente de lo que hablaba el Che Guevara. Vale la pena adentrarse en las dos partes de este biopic
María Molina |