CRITICA
EL DESAFIO: FROST CONTRA NIXON 1/2

Director:Ron Howard

Interpretes:Frank Langella, Michael Sheen, Kevin Bacon, Rebecca Hall, Toby Jones

Nacionalidad:EE.UU

Año: 2008

Duración: 122 min.

Valoración: Adultos

Ron Howard (Cinderella Man, Una mente maravillosa) ha llevado a la pantalla la adaptación de la obra teatral de Peter Morgan sobre el mítico duelo televisivo entre Richard Nixon y el periodista británico David Frost. Si en 2006 Peter Morgan (The Queen) entró en los intríngulis de la reina de Inglaterra, ahora nos acerca a los paños sucios del ex presidente de Estados Unidos y su vinculación con el escándalo Watergate. El resultado según los autores es algo nunca visto. Y esto es así si tenemos en cuenta que la cinta no es fiel a los hechos históricos.

La película es, sin duda, una cinta muy interesante y ágil que recorre las ambiciones de dos personajes: el presidente retirado y fracasado, y el periodista frívolo y ambicioso. Howard se basa en la entrevista televisiva que en 1977 Nixon concedió a Frost con la intención de limpiar su imagen y poder quedar bien ante una opinión pública y política que le había defenestrado. El material de base de la película es pues la entrevista televisiva que mantuvieron el presidente y el periodista. Sin embargo, la cinta va más allá y muestra a través de interpretaciones magistrales y de un guión paralelo bien orquestado, dos personalidades parejas en un enfrentamiento por el poder y la aprobación del público. La cinta, así, muestra no solamente una entrevista muy bien llevada cinematográficamente sino una trama biográfica sobre los fracasos del uno y las aspiraciones del otro. Y aquí es de interés destacar que Howard muestra que el uno y el otro pueden intercambiarse en este papel. Nixon y Frost son en la película dos personalidades gemelas que apuntan a lo mismo: una ambición personal no carente de drama humano (fantástica la escena en que Frost mira, como en un espejo, marcharse al derrotado Nixon). En la cinta se ve claramente que el problema de los dos es una soledad existencial que les lleva a toda costa a buscar un afecto que les sostenga. Las interpretaciones de Langella y Sheen consiguen en este sentido que se despierte de nuestra parte una ternura hacia ambos. En efecto, al acabar la cinta uno siente cierta conmoción por esos dos niños que han jugado a ser el más fuerte en un pulso que les derrota humanamente.

Sin embargo, pese al magistral guión, a la magnífica dirección y a la excelente interpretación, la película no acaba de cuajar y es sin duda partidista al alterar los datos históricos. El espectador podría llegar a fijarse en la parte meramente histórica sin llegar a entrar en el drama humano de fondo, y podría pensar que lo que se cuenta es cierto; esto es: que Frost es un hombre de éxito con una búsqueda sincera de la verdad. Nada más lejos de ello. Frost, quien realiza ahora entrevistas para Al Yazira, buscaba con la entrevista el salto a la fama y, como Nixon, un alto rendimiento económico.

De hecho, la película distorsiona los hechos de la entrevista realizada en 1977. En este sentido, Elisabeth Drew, autora de un libro sobre el Watergate, afirma que las licencias que Howard y Morgan se toman en la supuesta confesión de Nixon son «una deshonrosa distorsión de la historia », en la medida en que "los presuntos gladiadores estaban en el mismo negocio, interesados en que la entrevista fuera lo suficientemente interesante para garantizarles el beneficio". En su claro ventajismo, el guión hace concluir al espectador que Nixon tuvo que acabar confesando estar involucrado en el “encubrimiento”; sin embargo, la verdad histórica de la entrevista nos hace ver simplemente que Nixon negó rotundamente su supuesta participación en el escándalo.

Por ello, hay que mirar la película solo como un documento poco veraz para poder encontrar así en ella el auténtico drama que esconde: una humanidad venida a menos. En efecto, la cinta muestra la derrota de ese a quien cuesta aceptar y pedir un perdón que le permitiría acabar sus días con dignidad y amor. El orgullo de Nixon y de Frost, la derrota de una humanidad liviana, es sin duda el tema principal; derrota que lleva a despertar la necesidad de una mirada tierna que abrace y pueda dar respuesta al mal del hombre.

Josep Maria Sucarrats.

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