18 julio, 2012

“El cine pone de manifiesto el vínculo de hermandad que nos une a todos”

Gustavo Andújar es el vicepresidente de SIGNIS Mundial, la asociación católica para la Comunicación.

Presidente de SIGNIS en Cuba. En la industria cinematográfica es conocido por ser jurado en numerosos concursos de cine, donde la organización católica (SIGNIS) patrocina premios, como el Festival de Venecia y el de Cannes, por citar sólo dos de los cerca de 40 premios que otorgan a los realizadores de cine. Andújar es por encima de todo un amante del cine,  como espectador, crítico, apoyo para nuevos cineastas, impulsor de creaciones y formador en materia de realización cinematográfica con el objetivo de educar en valores.
En el último Festival Internacional de Cine Educativo y Espiritual, celebrado en Ciudad Rodrigo  formó parte del jurado y fue impulsor de la entrega de un premio SIGNIS España en esta localidad salmantina.

– ¿Qué características destacaría del cine como instrumento para comunicación y la educación en valores?

Desde su descubrimiento muchos vieron en el cine ese potencial de comunicación porque es un arte que reúne los modos de expresión de las otras. Hay imagen en movimiento que es muy poderoso, pero además hay sonido, hay música,  hay diálogo…  De manera que una obra de arte cinematográfica tiene todos ingredientes para envolver al espectador y trasladarlo a otra situación, de manera que es muy persuasivo, muy poderoso, es la palabra que se me ocurre mejor para ilustrarlo en cuanto a la capacidad para comunicar, una idea, un estado de ánimo, una actitud ante la vida de manera que es todo eso el cine.

– Usted que viaja a tantos lugares relacionados con la cultura cinematográfica ¿qué aspectos comunes encuentra en cada uno de ellos? ¿Cree en la universalidad del cine?

Creo que sí. Que hay una magia que le es propia al cine. De hecho, algunos enfatizamos el aspecto artístico del cine pero para la inmensa mayoría de los espectadores el cine es un entretenimiento porque los saca de su cotidianidad, los saca de su espacio ordinario y los transporta a otras situaciones. Es en definitiva lo que uno encuentra siempre, aún en historias de ciencia ficción o las  que se desarrollan  en lugares exóticos,  son los mismos seres humanos, con las mismas ansias de felicidad, con las mismas aspiraciones profundas. En ese sentido, el cine pone de manifiesto ese vínculo de hermandad que nos une a todos.

– En la época que vivimos ¿cómo conseguir que los más jóvenes se interesen por la cultura cinematográfica?

Haciendo buen cine, en primer lugar. No creo que hacer obras muy alambicadas  vaya a traer a nadie. Primero contar historias que atraigan, contar historias y si son atractivas, en las cuales uno se sienta representado de alguna manera o interesado,  ya  es una  forma enganchar. Los directores y productores tienen que recurrir a lo que sea significativo para la gente,  para atraerlos.

Hoy en día, lamentablemente, se recurre a emociones baratas. Me gusta decir que vivimos en la era de la adrenalina, a la gente le gusta que les estremezcan y sorprendan, se sienten un poco decepcionados si la película no es de emociones fuertes. Creo que eso es un recurso barato. Cuando hay verdadera humanidad en lo que se narra, cuando hay una historia conmovedora, no necesariamente porque nos haga llorar, pero sí porque nos toque en las fibras íntimas de alguna manera, es cuando uno de verdad comunica con el cine.
El mejor cine hace eso de muchas maneras distintas. El arte  es esencialmente polisémico. Para cada uno de nosotros es una película distinta, porque a cada uno nos habla desde nuestra historia, formación, cultura, estado de ánimo, … El buen cine tiene eso que permite a cada espectador hacer una lectura desde sí mismo, propia. Lo grande es que todo el mundo lo disfruta, cada uno a su alcance, a su aire.

– ¿Cree que además de la crisis económica también hay crisis en cuanto a imaginación o de creatividad en el panorama cinematográfico?

Hay un facilismo que tiene que ver con una mentalidad comercial. El cine es también una industria, un negocio, lamentablemente se ha impuesto un tipo de mentalidad mercantilista en el cual la calidad entre comillas de una película se mide por la taquilla, lo existosa en términos de ingreso que ha sido. Muchas personas pensarán así, pero hay mucho más que eso. Me agrada ver que hay un cine que se hace que tiene una calidad, que nos toca de manera profunda, de verdad y que son películas que también tienen éxito. Cuando un director logra conjugar ambas cosas ha dado en el clavo. Se va imponiendo un estilo de cine en el cual los directores no se olvidan de que hay gente entre el director y la pantalla. El cine hay que hacerlo pensando en los espectadores, en llegar a ellos, que disfruten y que les toque.

– ¿Qué le parece la programación del II Festival Internacional de Cine Educativo y Espiritual de Ciudad Rodrigo?

Muy buena. Hay una variedad muy amplia, temática y de calidad. Pero la media es alta. Me ha sorprendido ver que ya en una segunda edición se puede presentar una muestra como esta. Creo que es muy estimulante y prometedor para un festival que se desarrolla con tantos ingredientes a su favor. En primer lugar, la sede, esta ciudad maravillosa, bellísima, porque los festivales siempre tienen un ingrediente de  de gusto por el lugar, de elegancia, y eso lo tienen asegurado porque la ciudad es encantadora y bellísima. Pero además se ve que hay una inteligencia después en la selección y una intención de mantener unos contenidos que sean significativos para los espectadores. He estado muy gratamente sorprendido, porque hay que decir que esto es una segunda edición y esto es muy prometedor para el futuro.

– ¿Había oído hablar antes de Ciudad Rodrigo (Salamanca, España)? 

Es de mis ancestros. Mi abuela se crió en esta ciudad, había oído hablar tanto de ella. Pero nunca había tenido la oportunidad de visitarla. Sabíamos del trabajo de Kinemasiete y cuando vimos que continuaba con una segunda edición, pensamos que SIGNIS tenía que estar presente porque es el tipo de iniciativa que a nosotros nos gusta apoyar, que consideramos valiosa. Para mí ha sido doblemente feliz estar en esta ocasión, en primer lugar como hecho cinematográfico, artístico y espiritual, y también como hecho familiar porque ha sido una forma de encuentro familiar, con mi gente.

– ¿SIGNIS España también ha entregado un premio en el marco del Festival?

En seguida que tuvimos la idea de hacernos presentes, nos pusimos en contacto con SIGNIS España, que desarrolla un trabajo muy profesional y serio y en seguida el presidente Juan Orellana estuvo de acuerdo . Es importante para SIGNIS España y para el Festival. En el futuro habría que pensar en este Festival, ya cuando esté más consolidado, haya un jurado Internacional de SIGNIS.

– ¿Qué mensaje le ofrece a los festivales de cine que, como el de Ciudad Rodrigo, comienzan?

En primer lugar hacer todo lo posible para mejorar a nivel profesional el Festival, por ejemplo invitar a personalidades eso forma parte del , actores, actrices, directores conocidos. Y  también  les aconsejo prestigiar el jurado de manera que los premios del Festival vayan teniendo mayor entidad. No les va a ser difícil porque esta ciudad es encantadora y es un Festival hecho con seriedad.

–  ¿Todavía quedan muchas películas por hacer? ¿Muchos temas por tratar? ¿Es el cine un lenguaje agotado o todo lo contrario?  ¿Cómo ve el futuro del Séptimo Arte?

Becker decía “No digáis que ha agotado su tesoro” ¿recuerda la rima? El arte siempre es inagotable porque se ocupa del ser humano que siempre es el mismo, con las preocupaciones, en distintas circunstancias, en distintos momentos históricos. A mí me gusta relativizar, se que ustedes atraviesan una crisis económica muy dura, que les tiene muy conmovidos. Cuando uno mira en retrospectiva siempre hay momentos de crisis, y al final nos sobreponemos, se sale adelante. Hay tendencia a mirar la crisis de manera apocalíptica. Las crisis siempre son oportunidades y si uno las ve así son momentos de crecimiento y de cambio para mejor. Me gusta mirar el futuro esperanzadamente.

(Entrevista y fotografía realizada por el departamento de Comunicación del II Festival Internacional de Cine Educativo y Espiritual).

 

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