10 febrero, 2012

Cortometraje-video vocacional “Alba”

Cortometraje-video vocacional “Alba”

 Por quinto año consecutivo, bajo la Dirección de Pablo Moreno de Contra Corriente Producciones y con la colaboración del Seminario de Ciudad Rodrigo se ha realizado un cortometraje que puede ser usado en la campaña del día del Seminario o en cualquier actividad en colegios y en catequesis con niños a partir de 12 años, adolescentes y jóvenes. Tiene una duración de 23 minutos, y lleva por título: “Alba” . El día 6 de febrero acaba de ser presentado por Mons. Raúl Berzosa.
Sinopsis :
Alba” es la historia de un cruce de caminos, que además es un cruce de vidas. Gabriel , es un sacerdote diocesano que vive en una comunidad rural con otro sacerdote y un seminarista mayor en etapa de pastoral, como cada domingo madrugará para celebrar la Eucaristía en cinco pueblos de su zona. Al alba estará recorriendo las carreteras de una zona rural casi desértica, pero esta mañana de domingo será diferente, Gabriel tendrá que prestar socorro a un grupo de jóvenes atrapados en un coche volcado, una carrera contrarreloj por mantener con vida a Alba, una joven que ha resultado gravemente herida. En este momento Gabriel demostrará con el ejemplo de su propia vida el lado más humano del Buen Samaritano y su pasión por el Evangelio de Jesucristo.
Se ha elaborado un guión catequético por parte del Seminario Diocesano de Canarias, que se puede descargar, para el trabajo de grupos, también se puede descargar en nuestra web: www.contracorrienteproducciones.es/alba

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Por Mons. Raúl Berzosa

PRESENTACION DEL CORTOMETRAJE VOCACIONAL “Alba”

Un año más, Contracorriente Producciones, nos presenta un cortometraje vocacional. En esta ocasión con el sugestivo título de “Alba”. Y no sólo porque la protagonista femenina del mismo lleve dicho nombre. C

Cuando fui invitado a visionar dicho trabajo, anoté en un folioalgunas de las claves que me llamaron la atención y que deseo compartir. Lo primero, es un film que completa las temáticas anteriores más centradas, si cabe, en el mundo del sacerdote “hacia dentro o en la misión de cada día”. En esta ocasión, aparentemente, lo que se presenta en escena no es lo habitual en la vida y misión del sacerdote. Sin embargo, la iconografía y temática, inmediatamente, nos recuerda dos pasajes neotestamentarios: el Buen Samaritano y el Camino de Emaús, ambos actualizados. Y, en el trasfondo, el pasaje de Jn 5,24:

“Quien escucha mi palabra y cree al que me envió, posee la vida eterna y no se le juzgará; porque ya ha pasado de la muerte a la vida”. Quisiera llamar la atención de los dos mundos que se presentan:

de una parte, el de la noche y la “ruleta rusa” de la aventura del fin de semana; y, de otra parte, el de un equipo rural de dos sacerdotes, junto a un seminarista, que van a celebrar el día del Señor en sus comunidades. La fraternidad sacerdotal, en clave apostólica, y la amistad humana, en clave de diversión. Unos, desde la mañana, fiados del Señor. Los jóvenes, con la pregunta en los labios:

“¿Me puedo fiar de ti, de cómo conduces?”…

Al sacerdote se le ve siempre “preparado”: en su mochila no faltarán ni siquiera los elementos sacramentales. Cuando aparece el centro de la escena, el coche accidentado, no duda en dar auxilio humano (botiquín) y, a pesar de los prejuicios e insultos, el auxilio divino (la unción).

Es llamativo el contraste de reacciones. A los jóvenes se les escucha:

“!Un cura, lo que nos faltaba!…!Eres un buitre!…!Sé que me estás juzgando!…!Todo lo haces por interés, porque tienes como premio el cielo!”…

El sacerdote, guarda silencio, y cuando habla susurra:

“!Ayúdame, Dios!… ¡No morirás!…!Estás perdonada!…!Mírame a los ojos: yo también tengo miedo y soy pecador!”…

En resumen, se muestra la misión del presbítero como lo que es: experto en humanidad, como la Iglesia misma, y un ministro de Cristo. Y, a la vez, como alguien muy cercano, que sabe acoger y abrazar, otorgar esperanza y reconciliación, y llevar todo a la Eucaristía, como se aprecia en las imágenes finales. Una frase suya lo concentra:

“No he hecho otra cosa que lo de Jesús”.

Invito a que el corto sea visionado por los más jóvenes. Hará mucho bien y dará juego para profundizar y hablar no sólo de la vida y misión de los presbíteros sino de la misma vida de los jóvenes. Ojalá, como la protagonista, Alba, se escuche exclamar:

“¿Dios me perdona?”…

Sin duda; la prueba más palpable es el amor materno, destacado también en el celuloide.

Felicito sinceramente a Pablo Moreno y a Juan Carlos Sánchez, así como al cuadro de actores y colaboradores, por esta iniciativa donde se vuelve a poner de manifiesto que, con reducidos medios pero con gran profesionalidad y mucha fe, se logran resultados sorprendentes y fecundos. Es también el lenguaje de la nueva evangelización.

Mis mejores deseos y mi Bendición,

+ Raúl, Obispo de Ciudad Rodrigo

Ciudad Rodrigo, Febrero 2012

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