16 octubre, 2012

Series TV: Blue Bloods

Series TV: Blue Bloods

Los amantes de las series de intriga policial a lo mejor han pensado alguna vez, si sería posible contar una historia en la que conozcamos a sus personajes en profundidad. La respuesta es Blue Bloods. Estamos ante una producción que nos habla de la trayectoria de una saga de policías, que ocupan diversos puestos en el entramado de una ciudad, cada una con sus peculiaridades en el modo de hacer cumplir la ley. 

 Blue Bloods es la historia de una vocación, la de un grupo de personas al servicio a los ciudadanos. Ha sido creada por dos grandes del mundo de la televisión como Mitchell Burgess y Robin Green, cuyo éxito más rotundo fue Los soprano. En esta ocasión han cambiado de cadena, trasladándose a la CBS, que a juzgar por la calidad de la misma, habría que decir que mima a sus telespectadores con una apuesta por una serie para todos los públicos. Este producto ha podido verse en una cadena española, que ha desaprovechado todo su potencial, emitiendo sus episodios de cuatro en cuatro. 

La virtud fundamental de esta primera temporada es la visión antropológica que ofrece porque atiende a todas las dimensiones del ser humano. Sus autores han desmenuzado la grandeza y la miseria del hombre. Así nos encontramos que sus protagonistas tienen diferentes modos para hacer cumplir la ley a pesar de pertenece a una misma familia. Danny Reagan (Donnie Walhberg) es el típico policía que utiliza todas las triquiñuelas para meter a los delincuentes en la cárcel. La actriz Briget Moynahan interpreta a la ayudante del fiscal que aplica el estado de derecho a rajatabla y hace todo lo posible para que todo criminal cumpla su pena gracias al citado hermano. Tom Selleck es el honrado director de la policía, que ha perdido a su esposa y su hijo por lo que lucha por superarlo, mientras “torea” a los políticos que cuestionan el trabajo de sus agentes y que quieren hacer política a su costa. El bisabuelo (Len Cariou), ya retirado, representa la voz de la experiencia a la hora de resolver un caso y en un momento  en el que un hijo o un nieto tienen un problema con su progenitor sabe aconsejar de un modo adecuado e intenta que sean compresivos con ellos y que sepan que los quieren de verdad. 

Los casos que aparecen en cada capítulo, aunque son entretenidos, no suele ser lo más importante, sino  más bien el modo en el que convive una familia del gremio y el modo en el que se relacionan y se ayudan los unos a los otros, formando una auténtica piña. Este grupo de personas a la que le unen vínculos de sangre se reúnen una vez por semana para compartir su vida. Incluso introducen en sus conversaciones diversos dilemas morales que van surgiendo en su profesión en la que los adultos interpretan desde una óptica realista o idealista frente a la inocencia de los niños.

 Los guionistas no se han olvidado de destacar el catolicismo de un grupo de personas de origen irlandés, que apelan a la trascendencia cuando la situación lo requiere, que bendicen la mesa o que mantienen relaciones cordiales y positivas con cardenales y sacerdotes.

 Víctor Alvarado

 

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