3 junio, 2013

Entrevista al claretiano Pedro Belderrain a raíz de la película “Un dios prohibido”

Entrevista al claretiano Pedro Belderrain a raíz de la película “Un dios prohibido”

“Una Iglesia que no aprovecha el cine es una Iglesia que pierde oportunidades para hacerse presente en la sociedad”

Pedro Belderrain, Vicario Provincial de los claretianos, lo dice con la certeza y la serenidad del convencido, del mismo modo que resalta la “delicadeza exquisita” con que se ha hecho la película Un Dios prohibido, de Pablo Moreno, sobre el martirio de 51 claretianos en Barbastro (Aragón, España) en agosto de 1936 y que próximamente se estrenará en España. 

-Imagino que ya has visto la cinta en algún pase privado ¿qué te ha parecido?

–Me ha gustado bastante. Tiene un guión muy bueno. Destaco la sensibilidad exquisita de Pablo y del equipo técnico para detectar las reacciones que reflejan nuestra espiritualidad claretiana. Me impresiona mucho la generosidad -mucho mayor que la nuestra-, su fortaleza de grupo y la unidad que había entre  aquellos hermanos que murieron por su fe cuando podían haber renegado y seguir viviendo, tan bien expresada en el filme.

Por otro lado, está muy bien documentada, porque hay muchos escritos de todo tipo sobre aquel suceso del 36. 

Por lo que dices, ¿crees que refleja con fidelidad los hechos ocurridos, aparte de las licencias propias de una versión cinematográfica?

Así es, aparte de eso, es muy fiel a la historia y muy contrastada con las investigaciones que se mantuvieron entre los años 80 y 90 del pasado siglo. Hay mucho escrito con testimonios y entrevistas a un buen número de personas, incluso el propio Sopena “El Mariñoso” (líder dela CNTen Barbastro en aquel momento) aportó sus impresiones en París y su marcha al frente para no ser partícipe de lo que ocurrió después. A él hay que agradecerle que no se destruyeran muchas obras de arte, imágenes y retablos de iglesias; fue un hombre coherente con su concepción del anarquismo. 

¿De qué extracto social provenían los religiosos asesinados?

Formaban la comunidad 60 personas, 2 de ellos argentinos, quienes no fueron fusilados por ser extranjeros. Ellos recogieron los escritos de los mártires (51) y los llevaron a Roma. La mayoría de los muertos eran de familias campesinas, lo que hoy llamaríamos clase media-baja, y los mayores grupos eran los catalanes, navarros y castellano-leoneses. Había 9 sacerdotes, sin contar a los superiores, y el resto tenían hechos los votos de pobreza, castidad y obediencia. Entre ellos, 42 eran menores de 26 años y el más joven tenía 21. 

Al estar radicada en nuestra Guerra civil, ¿opinas que levantará malestares?

Creo que ha habido por parte de todos los implicados en la película una sensibilidad extrema  por no herir a nadie. Para nosotros, los claretianos, nada más lejos: no nos importa quienes los mataron, sino lo que llevo a nuestros hermanos a responder así, a dar la vida por su fe. Estoy muy de acuerdo con el director Pablo Moreno cuando dijo que “aquella historia es una historia de amor a la fe, a Jesucristo”.

De ningún modo queremos, por otro lado, que los “disparos” vayan contra Barbastro, donde estamos desde 1869. Allí hemos estado y estamos muy a gusto; fue el primer lugar donde consagramos la primera iglesia al Corazón de María en 1890. 

Aquel testimonio de fe, que actualmente muchos cristianos viven en países perseguidos, ¿es un reclamo para vivir hoy más plenamente el cristianismo?

Así es, estamos en el Año dela Fe.Encualquier caso, hay mucha complejidad en las situaciones de tantos cristianos perseguidos en el mundo.

Lo que sí te puedo decir es que todos nuestros hermanos, ya sean rusos, coreanos, nigerianos, indonesios, etc, (estamos en 60 países), que han estado en el museo de los mártires en Barbastro, han salido muy impresionados de su vida y forma de morir. 

¿Consideras que el hombre y la mujer actual de Occidente entiende este modo de acabar la vida?

Me parece que es difícil porque nos cuesta el compromiso permanente; somos más intermitentes como individuos y cómo sociedad. En cualquier caso, el martirio no se busca, se acepta. 

¿Qué opinas del cine como canal de evangelización?

Es un medio estupendo de transmisión de valores, de aportación social para el bien común, aunque muchas veces se utiliza para otros fines. Es una riqueza impresionante: una Iglesia que no aprovecha el cine es una Iglesia que pierde oportunidades para hacerse presente en la sociedad (ya Pio XI en 1936 escribió sobre el cine). Hay que intentar transmitir el Evangelio por todos los medios posibles. Nuestro fundador promovió muchas iniciativas con este fin en todos los áreas de la vida, comola Academiade san Miguel, para artistas y pintores; las cajas de ahorros en Cuba;la LibreríaReligiosa, que editó montón de publicaciones, entre ellas un Evangelio de san Mateo de tamaño reducido para que lo llevasen los soldados que iban a África en su macuto. 

Recientemente, el papa Francisco presentó una aplicación para Internet, ¿qué opinas de la Red de redes?

Es un medio fantástico. Nosotros creamos en 1998 la revista digital Ciudad Redonda y, aunque no tenemos Facebook y Twitter corporativo, sí lo han implantado muchos en nuestras actividades, como la pastoral juvenil o el museo de los mártires, por el que puedes darte una vuelta virtual por todos sus espacios. 

DESPIECE

EL MUSEO DE LOS MÁRTIRES CLARETIANOS DE BARBASTRO

En 1992 y tras la beatificación por parte de Juan Pablo II de los 51 mártires, la congregación decidió construir este museo, que podemos recorrer todas sus salas en una visita virtual. Además se recoge la historia, con testimonios de personas, de aquellos hechos de agosto de 1936, así como algunos datos de las vidas de los que allí murieron. http://www.martiresdebarbastro.org/es/museo

 

 

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