9 julio, 2019

Héroes invisibles

Héroes invisibles

La co-producción de esta serie chileno-finlandesa transciende el mero interés por contar la Historia reciente de Chile (que últimamente genera excelentes producciones audiovisuales, incluyendo, por ejemplo, las webseries). En realidad, se confirma una tendencia por la internacionalización cada vez más fuerte tal y como señalan uno de sus productores, Sergio Gándara o el director de programación de Chilevisión, Javier Goldschmied. Éste es el caso que ha convocado a la productora chilena Parox y a la productora finladesa Kahio Republic en torno a una aventura común con un soporte de financiación extraordinario. Basada en hechos reales y conformada por un total de seis capítulos, la serie narra la historia del diplomático finlandés Tapani Brotherus, que fue enviado a Chile de 1971 a 1976. Brotherus llegó al país en pleno declive del gobierno socialista de Salvador Allende. Al poco tiempo de instalarse en el país y de conformar un nutrido grupo de amigos y allegados, Brotherus vivió el Golpe militar de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Así arranca la historia. Sin embargo, la premisa resulta especialmente interesante, pues, contra las indicaciones estatales recibidas por su gobierno, se ha sabido que Brotherus junto a su mujer Lysa ayudaron a más de dos mil personas a escapar de la represión y de la muerte. Y éste es el conflicto principal de la historia.

Esta serie tiene un precedente que conviene mencionar y por el cual gana en credibilidad. Y es que en el año 2014, uno de los dos hijos del diplomático finlandés, Tomi Brotherus, realizó un documental titulado Secret Diplomacy, donde, adoptando la óptica de un niño, se cuentan las hazañas que su padre realizó junto a otros colegas en la clandestinidad, empezando por la acogida de 30 personas que los días posteriores al golpe de estado saltaron la verja de su domicilio particular para evitar ser asesinados o secuestrados. A medio camino entre la mini-serie histórica y el biopic político, Héroes invisibles se centra en especial en dramatizar cómo Brotherus venció los temores propios de la tensión vivida durante los duros años de la represión y, auspiciado en su condición de diplomático, arriesgó su vida por salvar la de otros. Por ello, quizá sea esencial señalar que la serie escoge un punto de vista “externo” a la perspectiva chilena para reposar sus valoraciones y juicios sobre un eje neutro. De hecho, hay aspectos como la descripción de la antesala social del golpe militar que explican la inestabilidad general del país, las revueltas y el estado de crisis en el que se encontraba Chile dos años antes de que se formara la junta militar o la confusión política que reinaba en el mismo gobierno de Allende.

En ese sentido, la serie se centra en las historias personales, en la vocación a la excelencia y a la exigencia del pueblo chileno; por otra parte, también sirve como un particular modo de publicitar los adelantos actuales del país, en un alarde de producción encomiable, en la muestra de los paisajes del cono sur y cómo no, en la magistral manera de rodar un producto con una factura sobresaliente. Sumado a ello, cabe destacar el elenco de actores chilenos y finlandeses. Según contaron algunos miembros del equipo durante el CONECTA Fiction celebrado en Pamplona el pasado mes de junio, la relación que unió a los dos equipos fue más que profesional, pues ambos sienten que los dos países están unidos por una especie de melancolía similar y una nostalgia poco común por su Historia, aspecto que les hace vivir y valorar los acontecimientos con la misma gravedad. También se percibe cómo desde el punto de vista narrativo las perspectivas se han integrado con éxito, al tratarse de una serie co-escrita y co-dirigida (además de, permítanme el uso de la palabreja, “co-hablada” en español y finés): por el lado chileno destaca la mano de la dramaturga Manuela Infante y por el lado finlandés, la de la guionista Tarja Kylma y en la dirección han trabajado Mika Kurvinen y Alicia Scherson. En suma, tal y como declaraba Leonora González para elDesconcierto,cl: “No creo que exista una serie nacional que cuente con un trabajo colaborativo internacional tan ambicioso como el de Héroes invisibles”. Sin embargo, aún podemos esperar más trabajos de este estilo. La tendencia a la cooperación no sólo responde a una estrategia de embarcarse en producciones con costes imposibles -en el mismo CONECTA ficción se anunció una próxima coproducción chileno-española que hará revisionismo histórico de la conquista española de Chile (1540), en la adaptación prometedora de la novela Inés del alma mía, de Isabel Allende-, sino que pone de manifiesto uno de los significados más reales de la vieja globalización narrativa .

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