28 octubre, 2019

24º FESTIVAL DE CINE JUVENIL E INFANTIL

24º FESTIVAL DE CINE JUVENIL E INFANTIL

24º FESTIVAL DE CINE JUVENIL E INFANTIL “SCHLINGEL”, EN ALEMANIA

Se celebró en Chemitnz (Alemania) del 12 al 18 de octubre

El fallo del jurado internacional recayó en la película coreana Bori mientras que el jurado nacional premió Too far away, la misma película que escogió el jurado ecuménico. Por otro lado, el premio del público fue para la película canadiense Giant Little Ones y el premio Fipresci fue para la película de Estonia Phantom owl forest que también gustó al jurado joven del festival.

Los jóvenes van más al cine que los adultos; y por eso, los protagonistas de las películas son, más o menos, de su edad. Pero desde la aparición de las redes sociales son más “poderosos” que nunca. La industria del entretenimiento lo sabe: qué películas y series gustan más; todo es estudiado por algoritmos.

Por eso, también los jóvenes tienen sus propios festivales de cine. Uno de ellos se celebra en Alemania, en Chemitnz. Se llama “Schlingel” y ya va por su 24ª edición. Miles de niños de sala y en sala, teniendo la ocasión de ver producciones de todo el mundo y salir, al menos durante una semana, del monopolio de las producciones americanas. Películas francesas, irlandesas, canadienses, rusas… en donde los jóvenes tienen la ocasión de ver, que sus preocupaciones son las mismas que las de un adolescente japonés o mexicano.

Pues bien, el jurado ecuménico, formado por un católico y dos protestantes, lleva cuatro ediciones ya en este festival. La naturaleza de este jurado es seleccionar aquella película que reúna ciertos criterios de selección: que “recuerde” al evangelio, que apueste por la esperanza y la unión entre los pueblos, que sea buena técnicamente o que pueda ser una aportación buena e innovadora para el momento actual. Este jurado está coordinado entre Signis, asociación católica mundial para la comunicación, e Interfilm, la red internacional para el diálogo entre la iglesia y el cine. En palabras del propio director del festival, durante la gala de inauguración, “desearía que otras religiones se unieran a este jurado para hacerlo interreligioso”.

Vale la pena destacar la película alemana Too far away, en donde vemos cómo un niño entabla una bella amistad con un niño sirio refugiado, gracias al fútbol. Como hemos dicho, Too far away ha sido Premio del Jurado Ecuménico y Premio del Jurado Nacional. También la película Bori, una producción coreana llena de ternura, belleza y realismo. Bori es una joven coreana cuyos padres y hermano pequeño son sordos; un imprevisto pondrá a Bori en un aprieto que podría cambiarles la vida. Pero el tema que quizás domina en general, es el de unos “padres ausentes”, en especial las madres; que bien renuncian a sus hijos o están enfermas o bien pretenden que sus hijos sean lo que no son (VS, Harajuku o The Runaways). Un festival lleno de realismo (Running to the Sky) pero también de emoción; como ocurre con la interesante Rocca changes the world, una moderna Pipi Calzaslargas que no se deben perder.

Otro de los aspectos interesantes de la película Too far away es que los padres, parecen unos padres reales. Ni son perfectos ni son un desastre, están construidos con matices e inteligencia; y todo esto termina generando unas tramas cargadas de verdad y realismo que ayudan a que la trama principal resalte y coja la fuerza necesaria. Recordemos que en la película Harajuku, la madre de la protagonista sufre problemas mentales y el padre no se siente maduro emocionalmente para afrontar que tiene una hija de la que hacerse cargo. También en la película VS (Versus) vemos a una madre jovencísima que decide dar en adopción a su hijo, y cómo este, ya con la edad de 16 años, decide buscarla porque nota que algo dentro de él no funciona bien.

Una película que merece una mención especial sería la mexicana Emma, una producción que nos cuenta la vida de una joven niña de unos 8 años que decide ser santa y hacer el bien. Una sería de coincidencias hará que piensen que tiene poderes; como si pudiera hacer milagros, propios de una santa. Entretenida y familiar, aunque quizás para mayores de 12 años.

Lo que está claro, y es común en todas las propuestas del festival es que los jóvenes, dentro de sus quejas, agresividad y silencios, tan solo buscan “ser queridos”. Como se dijo varias veces en la gala de inauguración del festival, es necesario ampliar los horizontes porque las nuevas generaciones lo reclaman; y el cine es una herramienta maravillosa para comenzar a dialogar sobre temas que son necesarios abordar y que quizás no sabemos cómo hacerlo. Ojalá el cine nos ensanche la mirada lo suficiente, para que no nos detengamos en las diferencias sino en todo lo que tenemos en común.

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