3 enero, 2020

La guerra de Hollywood

La guerra de Hollywood

Crítica

Público recomendado: +16

Hace relativamente poco tiempo, la plataforma Netflix presentaba una serie documental de 3 episodios de un nivel extraordinario, titulada  La guerra de Hollywood. Este ensayo cinematográfico ha sido dirigido por Laurent Bouzereau y guionizado por Mark Harris, que es el autor del libro en el que se basa el ensayo cinematográfico (Five came back: A story Hollywood and the Second World War), en la que cinco superestrellas del cine moderno como Steven Spielberg, Guillermo del Toro, Francis Ford Coppola, Paul Greengrass y Lawrence Kasdan presentan el modo en que cinco maestros de la historia del cine universal como John Ford, William Wyler, John Huston, Frank Capra y George Stevens cortaron y limitaron sus exitosas carreras y vidas familiares para servir a su país durante la Segunda Guerra Mundial, jugándose literalmente la vida, como fue el caso de John Ford en la batalla de Midway. Por cierto, el documental está amenizado por la voz en off de la querida y oscarizada Meryl Streep.

El equipo de colaboradores junto al director explica lo siguiente: “Se recopilaron más de 100 horas de metraje de archivo y noticieros cinematográficos. Se visionaron más de 40 documentales y películas de formación dirigidas y producidas por los cinco directores durante la guerra, y analizaron 50 películas de estudio y más de 30 horas de escenas eliminadas de metraje sin editar de sus películas en el frente”.

Esta interesante propuesta consta de tres partes bien diferenciadas:

-El primer episodio se titula: Comienza la misión (se habla de las dudas sobre la intervención de EE UU en la contienda).

-El segundo: Zonas de combate (con las correspondientes dificultades burocráticas que padecieron estos realizadores para poder trabajar a su gusto).

-El tercero: El precio de la victoria (este apartado es muy interesante porque habla de las consecuencias  que tuvo haber vivido casi en primera persona una contienda que como decía Churchill costó:» Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».)

Este documental sirve para explicar cómo estos cineastas afrontaron un hecho histórico que tanto afectó a la humanidad. Se percibe el profundo conocimiento de la historia y la rebeldía irlandesa de John Ford,  así como su patriotismo, lo que le llevó a volcarse en la contienda. Por otra parte, Frank Capra fue capaz de reconocer la alta capacidad del aparato nazi de la mano de Leni Riefenstahl para hacer política con la propaganda cinematográfica. Este hombre pensó que había que buscar la forma, pero de un modo diferente, para captar la atención de un país desmilitarizado como era el EEUU de la época y defender los valores democráticos desde un ángulo distinto al totalitario. Como dato curioso vemos a un William Wyler que, mientras rodaba La señora Miniver, supo dar un giro a la historia, entiendo que por el bombardeo a Pearl Harbor, puesto que ese hecho le obligó moralmente a cambiar el final, detalle que visto el documental se comprende mucho mejor. Se trata de un final abierto a la trascendencia en la que un sacerdote en una iglesia, destrozada con motivo de un ataque, anima a afrontar la situación y enfrentarse al monstruo japonés /alemán desde la unidad y la fe, apelando a la legítima defensa.

Otro elemento que llama muchísimo la atención es las diferentes formas de afrontar las historias que tuvieron estos cineastas en sus películas. John Ford lo hizo desde la épica;  John Huston rodó desde la óptica de la aventura, mientras que lógicamente William Wyler (oponiéndose a un trato diferenciador entre militares blancos y negros, pues por ejemplo el gobierno de Roosevelt no daba visibilidad a los oficiales de ese color de piel) y George Stevens lo hicieron desde un punto de vista muy humano, estilo que siempre caracterizó a estos  dos directores. Frank Capra se desmarcó, ya que se preguntaba el porqué era necesario entrar en la guerra y combatir.

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