6 abril, 2021

MaPa

MaPa

Crítica

Público recomendado: +16

El fenómeno de las series está rompiendo fronteras y nos llega desde Alemania una miniserie, que consta de 6 episodios de media hora de duración aproximadamente que se titula: MaPa. Este producto televisivo  ha sido creado por Alex Lindh, responsable de la  serie “Druck”, la adaptación alemana de Skam.

Esta serie, dirigida por Jano Ben Caabane juega con las palabras de madre y padre y, de ahí viene el título en cuestión, que de alguna manera es un homenaje a esos hombres que  han intercambiado los roles tradicionales y comparten las tareas domésticas con su mujer y participan en la educación de sus hijos con sus respectivas parejas, aunque llevado al extremo, pues este señor enviuda cuando su pareja inesperada fallece de manera repentina.

La historia gira en torno a un hombre (Max Mauf)  que de la noche a la mañana tiene que hacerse cargo de la crianza de su hija y al que le ocurre toda serie de vicisitudes que complican su existencia porque a perro flaco todo se vuelven pulgas. Los capítulos suelen comenzar con su protagonista paseando por la calle con el carrito de su bebé al ritmo de una simpática música similar a la que acompaña o suele acompañar a las películas de Emir Kusturica, aunque después aparece el drama entre buenas dosis de humor negro.

Esta “dramedia”, lo que se conoce como “sadcom” (comedia sin risa enlatada, donde predomina el drama). Este trabajo televisivo cuenta cómo viven los jóvenes actuales las relaciones de pareja carentes de referentes sin una idea clara de lo que supone un compromiso y que no encuentran demasiado sentido a sus vidas pues son agnósticos y enemigos de la fe y los principios del humanismo cristiano.  Se trata de una pareja progresista, que defienden a los inmigrantes cuando se presenta la ocasión.

El prestigioso diario alemán Die Zeit la consideró como una de las 10 mejores series del año, siendo nominada a los premios de la televisión alemana como Mejor Serie Dramática. Las declaraciones del creador de la obra está marcada por sus referencias a la ideología de género: “¿Cómo pudo hacer tal cosa? Entonces me miré a mí mismo, un hombre cis-hetero blanco sin grandes problemas. Pensé: aquí hay un asunto que debo solucionar. De esta encrucijada nace “MaPa”, una miniserie única que trata la soledad, la infancia, la masculinidad, la muerte, el feminismo, y otras cosas más”.  Me puede explicar alguien qué quiere decir esa nomenclatura o está expresión tan complicada en lugar de decir  hombre o mujer como dicen los médicos.

El personaje de la entrometida madre (Lina Wendel) tiene un toque simpático y se trata de una mujer que se compadece de su hijo, lo sobreprotege y lo pone en aprietos. Por otra parte, nos ha encantado una escena en la que esta abuela dice que los cumpleaños de los hijos los deberían celebrar las madres. También nos recuerda que los hijos necesitan cierta libertad y que las madres no se deben inmiscuirse en la vida privada de los hijos, y más concretamente en su hijo en estado de depresión que, aunque cansado de todos los comentarios de las personas que le preguntan por su esposa fallecida, encuentra una chispa de esperanza en su hija que ilumina medianamente su vida.

Los protagonistas, en un flashback, hablan de casarse  y se burlan, como era de esperar, de los pecados de la Iglesia. No obstante, en cierto modo, el chaval protagonista es compresivo con la  vida de un sacerdote (que deja de serlo y trabaja casando a  personas en bodas civiles, pero con un ligerísimo toque religioso) que se enamora de una mujer que era monja dejándola embarazada por lo que fue obligado a renunciar a su puesto. Este hombre obedece a su obispo, aunque en el fondo le gustaría seguir siendo sacerdote y su fe queda de manifiesto en algunas escenas.

Finalmente, en otra situación, aunque en tono de comedia, se deja constancia de la necesidad de la oración ante una situación límite y cuando la vida está en juego a pesar de que seas ateo o agnóstico. En definitiva, nos encontramos con una historia propia de los signos de los tiempos y la postmodernidad.

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