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Civil War

Crítica

Público recomendado: +18

El señor Alex Garland (Ex-Machina; Anihilation; Men) ha decidido abandonar su género por defecto para Civil War (2024), una road movie pobre y medio tonta en la que un grupo de cuatro periodistas, tres adultos veteranos y una jovencita, se proponen llegar desde Nueva York a Washington DC para, en medio de lo que parece ya casi el final de la guerra, tratar de entrevistar al presidente.

El señor Garland es inglés y, desde su debut, la estupenda Ex-Machina (2014) se nota que sabe lo que hace tras la cámara: su juego plano-contraplano con los reflejos de los personajes en escenas de diálogo sugería la doble naturaleza de una IA. Pero tras la absurda Anihilation (2018) y la excesiva e ideológica Men (2022) el director ha perdido mucho de esa elegancia y gallardía de su gentilicio. Civil War «no quiere tomar partido» cuando claramente lo hace: por los demócratas, es evidente, porque el fascismo y la ultraderecha… y nos pasea por los encuentros y desencuentros de una guerra que a él le parecerá cruenta (es terrible, no se niega) pero que al lado de un par de imágenes de la revolución camboyana o el horror de lo que lleva a cabo el Estado islámico son (sin estar en guerra con otro ejército o grupo armado), en efecto, hasta veíbles.

¿Y a qué va esta historia? Pues no lo tengo muy claro: Lee (Kirsten Dunst), periodista veterana de guerra, lo ha visto todo al igual que sus compañeros Joel (Wagner Moura) y Sammy (Stephen McKinley), mientras que Jesse (Cailee Spaney) llega a declararle su admiración a Lee como el personaje de Anne Baxter al de Bette Davis en Eva al desnudo (1950) y a impresionarse y entrar en shock por todo, para luego meterse, ella y a los demás, irresponsablemente, en problemas muy serios y que implican hacer de niñeros a sus compañeros, todo en vías de arrebatarle, o así lo parece, la foto triunfal en DC a sus admirados compañeros. ¿Que si lo consigue? El personaje de Baxter sí. Aquí, ya lo veréis. ¿A qué va Garland con todo esto? Sabrá él.

En todo caso, estamos ante una película política, con postura, pero tan absolutamente sosa, tanto en su posicionamiento como en su desarrollo —los fotógrafos de guerra podrán parecer interesantes, pero en realidad no lo son y esta película es prueba— que al menos a esta espectadora ni le va ni le viene. Intrascendente, como las tonterías que soltó el director en su entrevista con Fotogramas, donde lo único que vale la pena es algo que ni él siquiera había notado, pues se lo tuvo que decir el periodista: que su road movie es en realidad El Mago de Oz (1939), en el que cuatro personajes emprenden un viaje para llegar hasta quien parece ser amo y señor de todo, pero que al final, es solo un hombre.

Narcisa García

https://www.youtube.com/watch?v=CzbefSZ-JOI

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