El nacimiento de una nación

Basado en una historia real acerca de la búsqueda de la libertad.

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Movie Details

Título original
The Birth of a Nation
Director
Nate Parker
Géneros
Drama
Sinopsis
Ambientada en Virginia, en 1831, treinta años antes del estallido de la Guerra de Secesión y basada en sucesos reales, narra la historia de Nat Turner (Nate Parker), un instruido esclavo y predicador cuyo propietario Samuel Turner (Armie Hammer), que atraviesa por dificultades económicas, acepta una oferta para utilizar a Nat para someter a esclavos rebeldes. A medida que va siendo testigo de innumerables atrocidades -de las que son víctimas él mismo, su esposa Cherry (Aja Naomi King) y sus compañeros de esclavitud-, Nat liderará una rebelión contra la esclavitud con la esperanza de llevar a su pueblo a la libertad.
País
 United States of America
Duración
2 h 00 min
Estreno
9 septiembre 2016
Certificación oficial
R
Reparto
Nate Parker, Armie Hammer, Aja Naomi King, Jackie Earle Haley, Penelope Ann Miller, Gabrielle Union, Mark Boone Junior, Aunjanue Ellis, Dwight Henry, Esther Scott, Roger Guenveur Smith, Jeryl Prescott, Colman Domingo, Dominic Bogart, Jason Stuart, Katie Garfield, Jayson Warner Smith, Steve Coulter, Aiden Flowers, Dane Davenport, Chiké Okonkwo, Tony Espinosa, Kai Norris, Chris Greene, Kelvin Harrison Jr., Justin Randell Brooke, Ryan Mulkay, Allen Phoenix, Vincent Anthony, Bobby Batson, Damon Bellmon, Gregory Black, Alkoya Brunson, Anthony Bryant, Victoria Budkey, Sheila Cochran, Logan Coffey, Kemuel Crossty, Nicole Davis, Morgen Dukes, Shannon Edwards, Brad Schmidt

Crítica:

Público recomendado: Adultos

El cine esclavista está de moda. Mejor dicho, el cine sobre el periodo de la esclavitud, ya que puede haber cabida a una errónea interpretación nimia y puntillista, aunque demoledora.

Esto ocurre gracias a una tremenda percepción que tenemos hoy sobre el periodo esclavista, más concretamente el estadounidense, aunque en Europa tampoco nos quedamos cortos. Estas visiones han quedado plasmadas en el mundo de lo audiovisual con distintos ojos: desde aquella obra maestra más enfocado a lo político de Gillo Pontecorvo Queimada hasta la última genial salvajada de Tarantino, Django Desencadenado; el cine del Spielberg más reivindicador con Amistad y Lincoln, hasta la reciente y cruda 12 años de esclavitud. Solo por citar algunos de los ejemplos más conocidos, los cuales han tratado este tópico de distintas formas: algunos más realistas, otros como puro artificio para ir por otros senderos aunque si rallar el monumental descalabro al estilo de la muy condenable serie Spartacus. Al carro se une un primerizo Nate Parker, que a pesar de ser su opera prima decide iniciar con ambición y riesgo de un posible fracaso. Por suerte para Parker, podríamos decir que sale airoso de su propuesta aunque con muchos “peros”.

La obra narra el alzamiento real de Nat Turner un joven pastor de raza negra, utilizado en principio para que el resto de esclavos obedecieran la voluntad de su amo por ser designio de Dios, que decide revelarse contra aquellos que lo oprimen, tanto a él como a su gente, formando así una rebelión. La obra de Parker fue toda una sensación en Sundance, recibiendo alabazas de toda la prensa especializada y alzándolas como una de las películas del año, recibiendo un batazo tremendo por parte de los Oscars al no recibir ninguna nominación (quizá por miedo a ser repetitivos). El nacimiento de una nación recoge el testigo que dejó McQueen en 2013 para dar un nuevo giro a la redonda, por ello las comparaciones entre ambas son odiosas: Solomon Northup era un pobre hombre libre que vive la experiencia de ser esclavo; Nat Turner es un esclavo desde que nació, con el odio fluyendo por sus venas. Parker trata de mostrarnos lo qué ocurre cuando te enfrentas a una sociedad libre de raciocinio, lo que conlleva acciones sin juicio, puramente instintivas: la defensa contra el opresor por cualquier medio. Narrativamente sufre los altibajos de un director novel, aunque con un pulso envidiable pero sin brillar demasiado; la dirección es bastante sencilla, sin demasiado lucimiento para Nate Parker tras las cámaras, todo lo contrario a lo que ocurre delante: una contenida interpretación que estalla cuando tiene que estallar, siendo el punto más fuerte de la película.

Moviéndose por los senderos del cine independiente, a medio camino entre lo impresionista y la marca propia hollywoodense El nacimiento de una nación abusa sin embargo de sus intentos por bañar cada fotograma de una aroma épico algo pesado, como la batalla final. Cuando deja este hecho de lado y se centra en la relación entre personajes, como las de Armie Hammer y Nate Parker la película gana enteros; desaprovechado Jackie Earle Haley, que en sus pocas apariciones está soberbio, como de costumbre cuando se trata de interpretar el papel del “más malo de todos”.

En conclusión, esta antítesis de El nacimiento de una nación (D.W. Griffith) consigue desmarcase del efecto 12 años de esclavitud, alzándose como una obra de seña propia, muy conseguida aunque en ocasiones violenta en exceso, a pesar del tema que se trata pues siempre hay una criba entre lo necesario y lo cargante. No obstante, Nate Parker destaca en su debut como director, simple pero efectivo, llevando a cabo una propuesta tan dura y arriesgada como disfrutable.

 

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