Hitler’s Hollywood

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Movie Details

Título original
Hitlers Hollywood
Director
Rüdiger Suchsland
Géneros
Documental, Historia
Sinopsis
País
 Alemania
Duración
1 h 40 min
Estreno
23 febrero 2017
Certificación oficial
Reparto
Rüdiger Suchsland

Crítica

Público recomendado: + 16

«Nuestras vidas ya no nos pertenecen», canta un personaje mientras toma un baño: es una película alemana de principios de los años treinta. Vaya imagen. El acto mismo de asearse implica renovación, una limpieza. Que se muestre en pantalla denota una pérdida de intimidad, la que hacía nada ganó el hombre burgués. Que cante indica, además de alegría (el tono y la actitud así lo demuestran), que hay un motivo por el cual se quiere hacer melodía con estas palabras, hacerlas más fácil a la memoria, tal vez. Finalmente, lo que dice la frase en sí cierra el círculo de este síntoma, este gran signo que es la escena: la llegada del totalitarismo nacional socialista no solo era inevitable, sino que colmaba de felicidad. El documental alemán Hitler’s Hollywood (Rüdiger Suchsland, 2017) se dispone, con esta escena a modo de epígrafe, a intentar responder la misma pregunta que se hiciesen figuras como Siegfried Kracauer o Mark Cousins: ¿qué sabe el cine que nosotros no?

Suchsland hace este recorrido por la filmografía del Tercer Reich como lo hiciese en su documental anterior, De Caligari a Hitler (2014), una cinta que mira las producciones incluidas en el libro homónimo de Kracauer y su atención sobre los signos del nazismo en gestación. Lo primero que descubre en las cintas de 1933 y en adelante, ya tomada la producción por Goebbels, es un culto a la muerte: se la pintaba feliz, cursi, kitsch; decisión que responde a la pulsión de muerte que viene del Romanticismo. Las imágenes muestran a los personajes deseando sacrificarse por una idea, un colectivo; su actitud es la del enamoramiento adolescente, banal y sufriente, artificial y arrebatador.

Y es que de 1000 películas producidas durante este periodo 500 son comedias románticas y musicales. Vale señalar que lo mismo haya sucedido durante el estalinismo: entre cantidad de películas históricas y bélicas para el orgullo del régimen y sus soldados, Stalin prefería el musical. Y no cualquier musical: el de estilo hollywoodense. El coreógrafo Busby Berkley y su Calle 42 (Lloyd Bacon, 1933), por ejemplo, son el modelo para la formación de lo que Kracauer llama «el ornamento de la masa»: el individuo despersonalizado cuando se diluye en la masa.

El musical tiene el potencial de ser adoctrinador como en los casos de estos regímenes ideologizados, y mero entretenimiento en el caso del musical clásico americano. Han funcionado en ambos escenarios, el de la Depresión (1929) y el totalitario (cada vez), a manera de escape, aunque por razones distintas: en el primero como contrapeso a la dura realidad del desempleo y la pobreza; mientras que en el segundo se trata de la negación deliberada de la realidad y más, de la instauración de una nueva, la del Partido, la del líder.

El documental presenta varios fragmentos de cintas donde los bordes de la imagen están borrosos, difuminados, como enmarcando a los personajes y la puesta en escena en un mundo teatral, de ilusión, de sueños. De más, señalar lo peligroso que puede llegar a ser un soñador: «algunos no querían dejar la sala de cine, no querían enfrentar la realidad», dice el narrador del documental a propósito de la caída del régimen y el cine que lo acompañó. Aún los hay sentados en la sala, con los ojos desorbitados, viendo una y otra vez el mismo celuloide gastado y sangriento, listos para cuando el llamado de la Historia les regale la oportunidad para hacer el mundo arder de nuevo.

 

Narrado por Udo Kier, Hitler’s Hollywood desentraña los detalles que el inconsciente colectivo ha dejado como pistas en estas películas, deteniéndose en datos históricos, estéticos y psicológicos, atendiendo a los estudios de la propaganda como el de Arendt, y señala así el camino, en el caso de que se quiera rastrear el espíritu de los tiempos en el cine de un periodo específico de una nación. ¿Qué sabe el cine que nosotros no? Mucho, si aprendemos a mirar. Este documental es un gran comienzo.

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