Inch’Allah

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    No calificada

Movie Details

Título original
Director
Géneros
Sinopsis
País
Duración
Estreno
Certificación oficial
Reparto

Inch’Allah

Público recomendado: Jóvenes – Adultos

Inch’Allah fue la ganadora del premio FIPRESCI, otorgado por la crítica internacional, en el Festival de Cine Internacional de Berlín de este año 2013. La cinta supone el segundo largometraje de ficción de Anaïs Barbeau-Lavalette y demuestra el interés del reciente cine canadiense por la temática en torno a los dramas humanos experimentados como consecuencia de los conflictos en Oriente Medio, recordemos Incendies (Denis Villeneuve, 2012) o Profesor Lazhar (Philippe Falerdaru, 2011).

En este caso, la historia comienza con una explosión en una concurrida terraza de Israel. La película ofrece la realidad vivida en pleno centro del conflicto árabe-israelí a través del punto de vista de Chloé (Evelyne Brochu), una joven tocóloga canadiense que trabaja en una clínica para mujeres embarazadas ubicada en un campo de refugiados de Palestina. Al principio y al final de cada día, Chloé atraviesa el control fronterizo que separa su lugar de trabajo de su apartamento en Jerusalén. En su mismo edificio vive Ava (Sivan Levy),  compañera de borracheras que precisamente cumple -entre resignada, desesperada y horrorizada- el servicio militar como guardia armada de la frontera. Por otra parte,  en la clínica, Chloé se hace amiga de Rand (Sabrina Ouazani), una de las embarazadas y de su hermano Faysal (Yousef Sweid), militante en la resistencia. Rand y su otro hermano pequeño Safi (un niño autista vestido de Superman) rebuscan junto a otros asilados entre la basura de un vertedero situado a pocos metros de la pared que separa su campamento de un asentamiento de colonos israelíes. Las desgracias suceden a ambos lados del muro, pero en mayor medida en torno a la familia de Rand, mientras Chloé comienza a darse cuenta de que su postura de enlace neutro entre ambos puntos se vuelve insostenible.

La cinta está rodada principalmente con la cámara al hombro, la cual acompaña a la protagonista en sus idas y venidas a ambos lados y en su dilema personal y dota a la historia de realismo e inmediatez. Por otra parte, la utilización de localizaciones autóctonas resulta un recurso bien aprovechado en favor de la autenticidad: la interpretación de su reparto, empezando por su desarraigada y fría – al principio-  protagonista, engarza adecuadamente con el ambiente mísero, decadente e incierto de esta zona concreta del mundo.

Finalmente se esgrime el mensaje de que, en un lugar tan reducido y sumamente polarizado, tomar partido por una de las causas conlleva siempre consecuencias nefastas. Al mismo tiempo, se evidencia que la postura occidental representada en Chloé sobre la posibilidad de mediar desde la barrera resulta un planteamiento totalmente ajeno, superficial e ingenuo.

Es cierto que la película no retrata posturas excesivamente extremas o fanáticas de israelíes ni tampoco de palestinos. No obstante, al igual que ocurre con su protagonista, el guión cada vez se vuelve más favorable a la impotencia de los árabes expulsados de sus hogares para convertirse en refugiados. Por otra parte, a diferencia de otras películas más optimistas en las que se suele resaltar la existencia de víctimas en los dos lados y la humanidad y solidaridad como nexos comunes, Inch’Allah se aleja de toda fórmula esperanzadora para resaltar que en esta guerra del Medio Oriente no hay espacio para un remedio pacífico que haga cesar la espiral de violencia y tragedias iniciadas en el pasado siglo.

Larissa I. López

 

Ficha técnica:

(Inch’Allah, Canadá-Francia, 2012)

Dirección y guión: Anaïs Barbeau-Lavalette.

Duración: 102 min.

Género: Drama.

Interpretación: Evelyne Brochu (Chloë), Sabrina Ouazani (Rand), Sivan Levy (Ava), Yousef Sweid (Faysal), Hammoudeh Alkarmi (Safi), Zorah Benali (Soraida), Carlo Brandt (Michael).

 

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