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Memory

Crítica

Público recomendado: +18

La película empieza con unos primeros planos que te colocan desde el primer instante en un lugar dramático, en este caso, el acontecimiento que marcó la vida de Sylvia: el alcoholismo. Una mujer de vida sencilla que cuida a su hija y asiste a sus reuniones de Alcohólicos Anónimos, hasta que un día, tras una fiesta de antiguos compañeros del instituto, Saul la sigue hasta su casa. Su inesperado reencuentro abre un viaje al pasado que impactará la vida de ambos.

Conmovedor e inusual romance entre dos seres heridos, sensibles, incapaces de abrirse a una vida más allá de sus rutinas, que se cruzan y se reconocen en sus excentricidades, se buscan, se necesitan, se aman. Marcada dirección de actores, imprescindibles Chastain y Sarsgaard en el tono dramático y bucólico del melodrama. Jessica Chastain deslumbra, como siempre. Naturalidad impregnada de cierto desasosiego en el rostro de Chastain, a quien vemos en repetidas ocasiones de perfil frente a la cámara, y un semblante ensimismado, sereno y tierno como el de un niño el de Peter Sarsgaard (Coup!, Pet Shop Days), quien se pone en la piel de un hombre con demencia.

La puesta es escena es urbana y austera, busca la cotidianidad y consigue sacarle un brillo diferente, la belleza en la extrañeza, el asombro de dos desconocidos. Y en esta línea, la fotografía de Yves Cape (un veterano en los proyectos de Franco) es especial: una apática Sylvia en el interior de su casa con la mirada perdida, los desnudos de Saul, o las reuniones familiares en el salón de Olivia, son escenas que parecen inspiradas en las pinturas de Edward Hopper, tales como Habitación en Nueva York (1932), Domingo (1926) o Chop Suey (1929).

Franco es un director elegante en lo formal, generalmente sobrio, a excepción de Nuevo Orden, utiliza encuadres sencillos, sutiles y espacios diáfanos, tiene un estilo propio, pero al ver sus películas, es recurrente el dilema: ¿por qué estirar tanto el envoltorio si no nos permite conocer en esencia lo que lleva dentro? Los detalles técnicos (la tranquilidad que transmiten sus imágenes, los silencios, las miradas, los paisajes) no acompañan los nudos narrativos, especialmente dramáticos en su filmografía, al menos para lograr que el espectador empatice o conozca mejor al personaje. En concreto, en Memory es llamativa la estructura narrativa que toma para afrontar la compleja relación de Sylvia con su madre. ¿Por qué no nos cuenta nada sobre esto hasta el final del metraje? Le otorga un lugar muy secundario, cuando es fundamental para entender al personaje. Incomprensible. En este sentido, el hermano de Saul, personaje importante en la historia del enfermo, no adquiere un desarrollo adecuado, quedan aspectos sin resolver que, a golpe de “milagro” algo alejado de la realidad, el director hace estallar al final. Franco evoluciona, se transforma, se atreve y encuentra nuevas historias, brilla en la dirección de actores, desafía las normas en el guion, amenaza lo establecido, se sirve de la belleza rara y se asoma al abismo. Lástima que deje sin atar algunos cabos sueltos.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=NS5iEvC729s

 

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