Regresión

Crítica:

Público recomendado: Adultos

Esperado regreso del hijo pródigo del cine español Alejandro Amenábar. Tras el formidable fiasco comercial y crítico que supuso Ágora, Amenábar vuelve a sus orígenes –se supone- a hacer lo que mejor saber hacer –se supone-: cine de suspense puro y duro.

Regresión nos cuenta la historia de un agente de la policía de Minnesota que deberá acudir a los servicios de un experto hipnotizador para desentrañar un oscuro caso de abusos sexuales aliñado con cierto regusto a secta satánica. La película va directa al grano y en pocos minutos entra en materia. Tal vez por esto Regresión pierde fuelle enseguida y muy pronto uno tiene la sensación de que le están alargando más de lo estrictamente necesario una historia que, tal y como la habían planteado, debería haber durado mucho menos. La verdad es que al final de Regresión uno tiene la sensación de que le han vendido humo. Muy bien vendido eso sí y todo muy bien envuelto, pero humo al fin y al cabo.

Otra cuestión es la visión que de lo espiritual ofrece el film. Sin entrar en demasiados detalles, la verdad es que la perspectiva que plantea Regresión de lo trascendental además de simplista es un poco aburrida. Tal vez por esto el largometraje de Amenábar sea otro tanto de lo mismo. No hay ninguna novedad ni en su planteamiento ni en su desarrollo. Todo lo que vemos a propósito de la investigación policial y todo lo relacionado con las sectas satánicas se quedan en más de lo mismo. Una acumulación de tópicos que se acumulan sin piedad y que no favorecen en absoluto al progresivo desinterés que la cinta va acumulando conforme van pasando los minutos.

En última instancia, sospecho que el verdadero problema de Regresión es que es una película que habla de algo en lo que no cree y eso se nota. Pero es que además, de cualquier otra forma, el film de Amenábar podría haberse quedado en un título más o menos entretenido, pero es bien sabido por todos que el director de Mar adentro no se conforma únicamente con su contrastada habilidad para entretener. A Amenábar le gusta además trascender o parecer que trasciende, aunque sólo sea al piso de arriba y esto es lo que termina perdiendo a Regresión. Uno puede montar un relato en función de las creencias que se quiera pero terminar siendo panfletario resulta un pelín simplista y eso le pasa a Regresión. Un rótulo al principio de la película nos vende una píldora que nunca nos va a entregar. Así, a lo largo de casi dos horas el público parece un galgo detrás de una liebre que nunca va a conseguir para que al final del metraje otro rótulo nos revele lo impostado del invento.

Yo no sé al resto pero a mí esto me parece ser muy poco honesto con el público.

 

 

 

Scroll al inicio
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad