Trasto

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Movie Details

Título original
Trouble
Director
Kevin Johnson
Géneros
Animación, Familia, Comedia
Sinopsis
Trasto es un perro que vive con todo lujos y sin ninguna complicación junto a su rica dueña, pero cuando esta fallece el perro tendrá que aprender a vivir sin ninguno de los lujos a los que está acostumbrado. Sin dinero y fuera de la mansión donde siempre había vivido, Trasto tiene que hacer frente a los peligros de la calle hasta que su camino se cruza con Zoe, una joven que lo acoge en su casa. Sin embargo, la tranquilidad no llega para Trasto cuando tiene que evitar ser atrapado por los codiciosos sobrinos de su antigua dueña, que le necesitan para cobrar la herencia que su antigua dueña le había dejado íntegramente a Trasto.
País
 Canada
Duración
1 h 27 min
Estreno
11 enero 2019
Certificación oficial
PG
Reparto
Big Sean, Pamela Adlon, Lucy Hale, Marissa Jaret Winokur, Joel McHale, Wilmer Valderrama, Kevin Chamberlin, Colby Lopez, Jason Mraz, Snoop Dogg, Cesar Millan, Manny Streetz, Conrad Vernon, Harland Williams, Betty White, Olivia Holt

Crítica

Público recomendado: Familiar

Dirigida por Kevin Johnson (recuerden la sobresaliente El gigante de hierro), los productores, top: Shrek, Sola en Casa y El Principe Encantado, por ejemplo. En Trasto se rememoran continuamente las dos películas de la saga Mascotas. En ese sentido, Trasto más divertida aún. Y más amarga. Sugestiva cinta de animación, Trasto (Trouble) nos narra las singulares peripecias de nuestro chucho protagonista, ahíto de lujos y con vida regalada a tutiplén. A la sazón Trasto- una miscelánea de Terrier, bichón maltés y Alaskan Klee Kai-  vive en una mansión junto a su dueña, podrida de pasta pero siempre pendiente de su querido compi canino. Súbitamente, la muerte deviene derrape. Muere la señora, la vida de Trasto, mutación profunda.

En el ínterin, los avarientos sobrinos de la difunta, Charles y Victoria, hacen acto de presencia.  La única condición testamentaria, muy sencilla de comprender: quienes hereden sus bienes tendrán que hacerse cargo de Trasto y preocuparse de que pueda vivir como lo hacía hasta ese momento. Todo apariencia por parte de los retorcidos sobris, “pierden” al can. La calle, el nuevo hogar de Trasto. Intemperie y desolación, el paraíso perdido. Su nueva existencia, desplome. Hasta unas ardillas gamberras se unirán al séquito para mitigar la ruina avizorada del amigo cuadrúpedo. Ardillas, todo sea dicho, que recuerdan al dúo felino siamés de 101 Dálmatas. Incluso recuerdan al gran Michael Jackson. Es dable recordar, de todas maneras, otras referencias cinéfagas, siempre prestas. Por ejemplo, pasajes enteros calcados de la portentosa MouseHunt, de Gore Verbinski, todo ello puntualmente salpimentado con las ineludibles referencias a La dama y el vagabundo.

Prosigamos. Abandonado Trasto, herido, perdido, florece Zoe, su nueva compañera de fatigas y extenuaciones, generosa humana, aspirante a rompedora cantante, amparándolo en su hogar. Con ella aprende una indeleble lección. Nos sobra casi todo, todo tal vez, estamos rodeados de multitud de chismes y ajuares y cosas carentes de sentido. Demasiadas, de hecho. Y existen más lecciones en Trasto. La perenne amistad, por ejemplo, o la idea de autonomía moral, tan evocadoramente kantiana.

Trasto resulta saludablemente pedagógica – no adoctrinadora-, además de muy distraída y seductora. Simpáticos instantes musicales, trepidante aventura, acción disparatada. Y, sobre todo, un buen sabor de boca final. De eso se trata, ignorando durante hora y media el mundo de la falsa pandemia que nos oprime. Un mundo, ida la libertad, que literalmente se nos está cayendo a cachos. En fin.

Tráiler

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