5 julio, 2020

Pure

Pure

Crítica

Público recomendado: +18

Hay series que las coges por propia iniciativa por los valores que transmiten como The Mandalorian o Juego de caballeros y otras porque lees una crítica y te acaban convenciendo de que merecen la pena, aunque por su temática no hubiese sido tu elección natural. Este es el caso de una miniserie como Pure de 6 episodios de 35 minutos más o menos, producida por la BBC que puede verse en la plataforma de Filmin, con lo que la calidad está garantizada. Este producto televisivo se basa en la novela autobiográfica de una de las guionistas de la serie Rose CartWright, en la que se cuenta las dificultades de una persona con un trastorno obsesivo compulsivo, conocido como TOC.  En este caso está relacionado con el sexo porque en la mente de la persona que lo sufre aparecen imágenes del citado contenido de manera constante o dudas de su tendencia sexual. Sin embargo, podría ser por ejemplo relacionado con la higiene, acuérdense de la película Mejor… Imposible, dirigida por James L Brooks, una comedia oscarizada que estaba protagonizada por Jack Nicholson y Helen Hunt.

Los que hayan visto reportajes o documentales de esta problemática, de este trastorno, pueden constatar la dificultad de estas personas para formar una familia o una relación de pareja o un matrimonio más o menos “normal” como se refleja en este trabajo televisivo.

Esta serie nos ofrece dos partes bien diferenciadas. Los primeros episodios han sido dirigidos por el cineasta a Aneil Karia  y resultan angustiosos, pudiendo herir la sensibilidad del espectador, aunque están suavizados por el tono de comedia dramática, ya que se entiende que el objetivo es hacernos conscientes del sufrimiento por el que pasan estos pacientes y comprender que les pasa realmente. La segunda parte ha sido rodada por Alicia McDonald, es mucho más agradable y transmite cierta esperanza cuando esta persona empieza a comprender qué es lo que está pasando y, en unas escenas más tarde, la psicóloga hace acto de presencia  en un primer plano, intentando tratar el Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Habría que decir que la protagonista de esta historia, interpretada magníficamente por Charly Clive, refleja la inocencia y la ternura de una persona realmente confusa que está realmente agobiada y que necesita encontrarse a sí misma.

En un segundo plano y cambiando de tema, se observa como las adicciones de corte sexual o vinculadas al consumo desmedido de alcohol destruyen al ser humano, convirtiéndose en un esclavo de las situación y desde luego necesitan apoyo médico y, por otra parte, por falta de principios éticos y morales como consecuencia del alejamiento de Dios de la sociedad posmoderna, puesto que provoca que no se tenga en cuenta a la Providencia como refuerzo y apoyo para superar una dificultad porque la presencia de la trascendencia suele ser un punto a su favor que como mínimo no resta.

El guiño a la ideología de género está muy marcado, aunque no creo que lo deje en muy buen lugar. Por otra parte, a diferencia de otras series de la actualidad, retrata el lado más noble de los hombres, mostrándolos como personas sensibles y maduras que buscan una relación estable que les ayude a ser felices; que no buscan a chicas fáciles para aprovecharse de su situación como reconoce uno de los personajes masculinos.

Finalmente, esta serie refleja la fragilidad de las relaciones de pareja por la falta de compromiso de unos frente a los que buscan estabilidad, así como constata también como la superficialidad y la frivolidad con la que se vive actualmente la sexualidad puede ser un problema y es una de las grandes dificultades de las relaciones entre hombres y mujeres, entre las personas, del siglo XXI.

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