18 octubre, 2020

Unorthodox

Unorthodox

Crítica

Público recomendado: +18

Se trata de una serie original de Netflix basada en la biografía homónima de Deborah Feldman. Esta mini-serie sólo está basada parcialmente en la historia real, como ha declarado una de sus co-creadoras, Anna Winger, a propósito de las diferencias entre el libro y la serie. Aún y todo, Unorthodox resulta inevitablemente convincente.  Por un lado, está claro que es un producto televisivo y de ahí que hayan “intensificado” hechos, actitudes y aspectos controvertidos de la vida de los judíos ultraortodoxos. Y por otro, tiene un mensaje de fondo que revela aspectos inquietantes sobre algunos movimientos de la cultura actual.

Polarizada en extremo a causa del mensaje que quiso transmitir la autora de la biografía original, Deborah Feldman, la mini-serie de cuatro partes opta argumentalmente por la misma opción desafiante. No obstante, introduce un enfoque reivindicativo que combate el mundo del cual huye la protagonista: Esty. Esta chica pertenece a una comunidad judía de Satmar en Nueva York. De nuevo, los judíos ultraortodoxos aparecen en escena, como lo hacen en Shtisel. Con la diferencia esencial de que en Shtisel no se juzga, se muestra la vida cotidiana de esas personas con respeto y delicadeza. En Unortodox, no parecen caber las medias tintas. Además de la radicalización del planteamiento, la historia muestra una huida o como dice la protagonista, un abandonar el hogar familiar, sin avisar.

Para empezar, las diferencias de la mini-serie con la obra homónima de Feldman refuerzan la idea que hay tras el proyecto de Netflix. En la mini-serie se omiten el tiempo y el lugar del tránsito de la protagonista (la misma Deborah real o Esty, en la serie). Por lo tanto, el cambio de vida de la protagonista fue paulatino y no, inmediato. Por el camino, tanto la persona real -como el personaje- es madre, con lo cual no es sólo su historia la que está en juego, sino que había adquirido un compromiso de por vida para criar a su vástago. Y, por último, en síntesis, la historia de Feldman tiene mucho de memorias filiales, quizá se trate de un homenaje a su madre, en la cual encontró la inspiración para lanzarse al cambio imitando su modelo. Al exponer sus vivencias y experiencias, Feldman también ha abierto las puertas a un mundo hermético que, al menos, Netflix, tiene interés de dar a conocer o denunciar, según los proyectos.

La mini-serie combina elementos simbólicos como convertir Berlín en el destino de la liberación de Esty, pese a que ella es judía. Esty gana paradójicamente su libertad en Berlín, la ciudad de la cual huyeron sus antepasados para viajar a Nueva York; y es ahora Nueva York la ciudad de la que debe huir si quiere ser libre. En medio de esta encrucijada, siempre está la comunidad de ultraortodoxos judíos, que es la auténtica amenaza para Esty. Tal y como se retrata a esta comunidad en la mini-serie, su carácter extremista obliga a las mujeres, más en especial, a vivir los preceptos religiosos con absoluta asfixia y a cumplir con obligaciones conyugales y familiares, sin el apoyo comprensivo de los familiares. Esty quiere salir de ese mundo a fin de elegir su propia vida. Sin embargo, siempre hay condiciones: la aceptación e integración de Esty no se dan a cualquier precio. Para ser aceptada, debe despojarse de su herencia religiosa judía (dejar de ser judía) que, en un gesto muy grotesco de “desnudez”, significa quitarse su peluca y abandonarla en la orilla del lago Wannsee, justo lugar emblemático del nacionalsocialismo.

Por otra parte, se aprecia cómo el objetivo práctico del equipo de realizadores de Unorthodox era cambiar “la experiencia en Berlín”, haciendo lo que se denomina “Historia-ficción”, con la finalidad de decir algo más de lo que puede significar para Berlín recibir a un judío hoy. Maria Schrader, añade que hay cierto cuestionamiento sobre su propio mundo en el reto de la protagonista a enfrentarse a la cultura berlinesa. Parece clara la traslación metafórica de los sentimientos de sanación de Alemania por parte de las creadoras a la “metáfora” que es la mini-serie. La biografía de Feldman es así una excusa adecuada para edificar el pensamiento de recuperación de la conciencia perdida tras la II GM en Alemania.

Si esto es así, Unorthodox plantea de nuevo la “cuestión judía”. En esta ocasión, se hace en una diáspora invertida hacia la ciudad de Berlín, convertida en el centro de una reconciliación o de la sanación que por el camino deja en muy mal estado la imagen de la comunidad ultraortodoxa de Nueva York.

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