28 septiembre, 2011

Crónica del 59 Festival de cine de San Sebastián

Crónica del 59 Festival de cine de San Sebastián

Ya ha concluido el 59 Festival de cine de San Sebastián, de los más prestigiosos de Europa, junto con Cannes, Venecia y Berlín, y no ha faltado cierta polémica por el palmarés, en concreto la Concha de Oro para Los pasos dobles. Esta película de Isaki Lacuesta está rodada en Mali y cuenta con la curiosa colaboración del artista Miquel Barceló, pero no ha gustado ni a crítica ni a público por su dudosa calidad y su argumento deshilvanado. Y es que algunas cosas no cambian, como las polémicas, luces y sombras, sol y lluvia en esta maravillosa ciudad, en sentido metafórico y literal.

Como todo festival es un maratón de actividades simultáneas, películas, ruedas de prensa y encuentros. Cientos de periodistas y críticos toman las calles y llenan las salas, el imponente Kursaal, el Teatro Infanta Isabel y el Hotel María Cristina, donde el público se amontona para ver pasar a las estrellas por la alfombra roja. Además del homenaje a la trayectoria de Glenn Close, hemos visto a Clive Owen, José Coronado, Sarah Polley,  Miquel Barceló, Imanol Arias, Catherine Deneuve y Antonio Banderas, entre otros.

La crisis no parece haber afectado a la asistencia masiva de público, ni tampoco se ha suprimido como algún año la fiesta de clausura en el Palacio del Miramar. El nivel de las películas ha sido bastante aceptable, desde un punto de vista técnico y artístico. Cabe destacar la belleza del cine oriental, que nos da lecciones de frescura y elegancia. Y como desde hace más de 50 años, el jurado católico e internacional SIGNIS ha seleccionado la película que más se aproxima a nuestro lado humano y espiritual. Ese premio ha recaído en la japonesa Milagro en español, del director Hirokazu Kore-eda. Es una delicia de película sobre dos niños hermanos que viven separados, muy recomendable y a la que deseamos todos los éxitos del mundo. Otra joya del festival para no perderse es la francesa de la clausura, Intouchables, grande, emotiva, para reír y llorar con ganas, que nos cuenta la amistad que se forja entre un tetrapléjico rico y el inmigrante que le cuida. Y para los amantes del cine español, No habrá paz para los malvados es un interesante thriller policíaco al estilo americano sobre el anti héroe.

El palmarés oficial. No es oro todo lo que reluce

La sección oficial ha contado con 16 las películas y otras 4 fuera de concurso, como escaparate del cine emergente actual. Ha habido amplia representación del país anfitrión, con 3 películas españolas (La voz dormida, No habrá paz para los malvados y Los pasos dobles), otras 6 europeas, 4 americanas y 3 orientales. Las temáticas que predominan son las relaciones familiares con 4 películas, otras 3 sobre el adulterio femenino (siempre más complejo que el masculino), 3 policiacas, 2 históricas, 1 sobre el maltrato y 3 de cine experimental, entre ellas la ganadora de la Concha de Oro, Los Pasos dobles, cuyo director no ha sabido encajar las críticas: “No hagáis caso de los periódicos e ir a ver la película”, dijo a la defensiva al recoger el premio.

La otra sorpresa de la noche fue la griega Adikos Kosmos (Unfair World) con dos galardones, al mejor director y mejor actor, que copia el peculiar estilo de Kaurismaki. El candidato español José Coronado se volvió sin premio, pero sí recogió la Concha de Plata a la mejor actriz María León, simpática en su papel de Pepita en La Voz dormida, de lo mejor de la película. Mención especial obtuvo la francesa Skylab y mejor fotografía para la sueca Happy End. El guión se lo llevó nuestra ganadora Kiseki, valorada por muchos críticos como lo mejor de la sección oficial.

El premio del público ha sido para la francesa The Artist, muy curioso al ser una película interesante pero muda y en blanco y negro, como una vuelta al purismo de los orígenes.

Signis premia la japonesa Kisaki (Milagro)

Los miembros del jurado SIGNIS este año han sido: Alan Foale (Gran Bretaña), Inês Gil (Portugal), Edorta Kortadi (San Sebastián), María Luengo (España) y Magali Van Reeth (Francia), todos ellos expertos en cine desde la docencia o el periodismo. El Obispo de San Sebastián Monseñor José Ignacio Munilla nos recibió en el obispado en un encuentro informal. Cercano y conocedor del tema, destacó la importancia del cine como transmisor de valores y de la fe, mostró sus inquietudes respecto a la juventud actual muy mediatizada y nos agradeció nuestro trabajo en el mundo del cine.

Lo que SIGNIS busca es una película que esté bien hecha, artísticamente defendible, que proponga unos valores morales o espirituales y cuya temática no sea local sino universal, es decir, que se pueda aplicar en cualquier lugar. Estos criterios proponen un cine no necesariamente religioso, pero sí capaz de elevar el espíritu, que nos hace crecer y reflexionar.

Las diferentes perspectivas de los miembros del jurado han enriquecido mucho el debate, y no ha sido difícil ponernos de acuerdo en la ganadora KISAKI, una de esas películas que se disfrutan desde el primer minuto. En ella vemos representados valores tan importantes como los lazos familiares, el valor de la amistad y la capacidad de luchar por nuestros sueños, todos ellos tratados con mucha elegancia y madurez, con la ingenuidad de un niño, pero sin caer en infantilismos utópicos que se alejan de la realidad.

Esta película junto con algunas otras joyas justifican los aplausos en las salas, la alfombra roja y el mismo festival, porque a fin de cuentas, todo vamos a disfrutar de buen cine. Lástima que a menudo haya que besar a muchos sapos y comer muchos compromisos políticos para conseguir dar con algún príncipe.

María Luengo

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