12 septiembre, 2011

Asqueadas (Serie TV)

Asqueadas (Serie TV)

Crítica:

En estos tiempos de crisis, sobre todo en España, la necesidad agudiza el ingenio. Por esa razón, Silvia Chicón, Carlota F. Escandón e Irene de Juan, con muy pocos medios, han diseñado una nueva serie muy divertida, que puede verse en Internet (www.asqueadas.com). Llama la atención el considerable número de visitas que han logrado y la consecuente repercusión que está teniendo en los medios de comunicación.

Sus creadoras parten de sus experiencias personales para contarnos las andanzas de tres licenciadas “sobrecualificadas” (palabra inventada por la autoras) que luchan para sobrevivir en una era marcada por la crisis, el desempleo y la precariedad.

Asqueadas (2011) es una serie, que lleva rodados tres capítulos, aunque pretende superar la decena hasta completar una temporada. Narra, con gran sentido del humor e ironía, las dificultades de los jóvenes para salir adelante en una sociedad en decadencia, donde las oportunidades para encontrar trabajo resultan escasas.

¿Y cuál es  el secreto para que este producto funcione?
Pues, por un lado las posibilidades que ofrecen las redes sociales y, por otro, el haber mostrado una gran capacidad para conectar con el con el público juvenil, atendiendo a sus sueños e inquietudes.

Lógicamente, esta producción española interesa más por su contenido que por la calidad cinematográfica, que se presenta en formato televisivo.

Entre los problemas, que esta producción intenta reflejar, observamos que se denuncia el tema de la precariedad laboral de los trabajadores que no pueden pedir aumento de sueldo y se tienen que conformar con trabajos basura a pesar de haber recibido una formación adecuada y, en muchos casos, excesiva. Por otro lado, los trabajadores aparecen cobrando sueldos muy inferiores a su categoría profesional. Unos datos que nos invitan a reflexionar sobre la labor de los políticos y la necesidad de que contribuyan al bien común para que las personas perciban signos dignos.

Cambiando de tema, se muestran las dificultades de las parejas estables para asumir las hipotecas porque ambos deben trabajar para evitar ponerse en números rojos. Además, las personas que quieren independizarse se ven obligadas a compartir piso lo que puede conllevar problemas de convivencia.

Finalmente, esta miniserie expresa la obsesión por el culto de la sociedad actual para triunfar en las relaciones personales, así como constata la fugacidad de las relaciones, que se reducen a un mero encuentro casual.

 

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