8 octubre, 2013

Festival de Sundance-Londres 2013

Festival de Sundance-Londres 2013

Por segundo año consecutivo se ha celebrado en Londres el festival de Sundance-Londres, una selección de lo mejor que se pudo ver en Estados Unidos en el festival de cine independiente de Sundance, dirigido por Robert Redford. A lo largo de una semana, un buen número de cineastas, además del citado Redford, se acercaron a Londres para charlar con la prensa y con el público sobre sus obras. La selección incluía algunas de las premiadas en el festival y otras películas exhibidas fuera de concurso. De Sundance han salido premiadas en los últimos años algunas películas que posteriormente han tenido un gran éxito en los circuitos más comerciales, llegando incluso a ser premiadas en los Oscars.

Sin duda, lo más destacado que se ha visto esta semana ha sido el documental Blood brother, ganador del gran premio del jurado y del premio del público. Es la historia de “Rocky Anna”, un chico americano de 29 años que deja todo para cuidar de niños enfermos de SIDA en la India, contada por su amigo íntimo, Steve Hoover, director de la cinta. A lo largo del documental vamos entendiendo la atracción que ejerce sobre Rocky la India y conociendo las diferentes historias de los niños que ponen un nudo en la garganta. Sin ser una obra redonda, cautiva al espectador por contar una historia llena de humanidad y de esperanza en un entorno desolador y por ser muy auténtico y huir de la manipulación en un género como el documental que se presta mucho ello. Lo que se echa de menos es que no ahonde en explicar las motivaciones que llevan a Rocky a hacer lo que hace, aunque en algunos pasajes se menciona a Dios. El director, que charló después de la proyección con los asistentes, explicó a Pantalla 90 que, efectivamente, Rocky es un chico de una gran espiritualidad.

Lo que queda claro después de ver esta selección de películas es que el cine contemporáneo está gritando que algo no funciona. Ninguna de las películas acierta a dar con el tratamiento, ni siquiera con el diagnóstico, algunas ni siquiera quieren reconocer que hay una enfermedad aunque sí apuntan a los síntomas. Esto es especialmente llamativo en especial en cuanto a familia y relaciones de pareja se refiere. No es casual que un gran número de las películas proyectadas plantee rupturas trágicas dentro de la familia, ya sea como divorcios, incomunicación entre padres e hijos, búsqueda de un modelo paterno o materno, relación entre hermanos, o se plantee la relación de pareja como un problema irresoluble. Es en este último aspecto, en el de la relación de pareja donde la herida parece más profunda. El cine contemporáneo, especialmente el que se hace preguntas, como suele suceder en el cine independiente, pide a gritos una solución, un “manual de ayuda” para las relaciones de pareja. Estamos acostumbrados al “y fueron felices y comieron perdices” hollywoodiense, pero nunca nos mostraron “cómo se comieron las perdices”. Hollywood nos presenta un amor irreal que contrasta con lo que vemos a nuestro alrededor cada día. Ahí radica el drama. A pesar de los fracasos, en un gran número de películas vemos que el hombre sigue apostando por el matrimonio, porque el deseo del hombre es de entrega, como vemos por ejemplo en A.C.O.D. Si opta por otras soluciones es, en ocasiones, por miedo, por no convencerle las respuestas recibidas a los problemas planteados. Vemos gente confusa, parejas perdidas, infidelidades absurdas cometidas en la mayoría de las ocasiones por confusión, por una salida a una situación incómoda, por desasosiego. Pero en casi todas ellas queda al final un atisbo de esperanza, porque el hombre sabe que siempre hay un “punto de fuga” aunque no sea fácil dar con él.

En A.C.O.D., por ejemplo se plantea el tema de cómo los hijos de divorciados viven el divorcio de sus padres como un drama. Aunque a nuestro alrededor, especialmente nuestros políticos, se pretenda mostrar el divorcio como una simple ruptura de contrato, vemos que los que lo sufren lo siguen viviendo como algo muy doloroso. Así le pasa al protagonista, un hombre que supera la treintena y que pretende unir a sus padres solamente para que asistan juntos a la boda de su hermano. Desde los 9 años, cuando se divorciaron sus padres, intenta superar ese acontecimiento traumático. La película no es buena pero, al menos, como decimos, tiene el acierto de enfocar el divorcio como una tragedia de nuestros días. También aparece este tema planteado así, aunque de forma muy tangencial, en MUD, película dirigida por Jeff Nichols (Take shelter), sobre un hombre que huye de la justicia, Mud, interpretado por Matthew McConaughey, y que es ayudado por dos adolescentes en su huida y a recomponer su vida. Ambientada en el sur de Estados unidos, algo que parece que gusta en este festival, es atractiva en su envoltorio pero la historia no acaba de enganchar del todo.

Una de las ganadoras que se proyectaron fue la película que obtuvo el premio Waldo Salt al mejor guión, In a world…, una comedia sobre los actores que ponen las voces en los anuncios, que no tiene mucho interés, a pesar de la vis cómica que demuestra la actriz protagonista, Lake Bell, que también dirige y escribe la película.

La ganadora del premio del público “Best of NEXT” fue Sleepwalk with me, del cómico americano Mike Birbiglia, que cuenta de forma autobiográfica sus frustrados inicios como cómico y la relación con su novia. Otra vez aparece aquí el tema del matrimonio, de la relación de pareja, como un problema irresoluble. La película engancha y tiene momentos realmente geniales, aunque no sea una película ni mucho menos redonda.

Una película interesante es Emanuel and the truth about fishes, que cuenta la historia de Emanuel, interpretada por una magnífica Kaya Scodelario, una chica de 18 años cuya madre murió al nacer ella, hecho por el que no se perdona. Vive con su padre y su madrastra con los que tiene una pésima relación y su vida cambiará cuando se muda a la casa de al lado una enigmática mujer con su hijo, interpretada por Jessica Biel. La película ofrece algunas reflexiones interesantes sobre la maternidad con algunas secuencias muy sugerentes con homenajes a la Nouvelle vague. Tiene ecos de Lars y una chica de verdad  o Air doll.

En general no podemos hablar de ninguna película fuera de serie, pero sí de que en muchas hay grandes muestras de talento, algo que pretende potenciar y mostrar Sundance al mundo. El denominador común de todas las películas es el alto nivel interpretativo. En casi todas las películas las actuaciones son extraordinarias, destacando en Touchy feely, que, aunque no acaba de convencer, presenta un elenco impresionante de actores, entre el que se encuentra la actriz protagonista de Juno, Ellen Page. No deja de sorprender la gran cantidad de grandes actores que da el mundo anglosajón, quizá debido a lo que se potencia en colegios y universidades, en los que el teatro es una asignatura habitual, en contraste con la tendencia que hay en los planes educativos actuales que se decantan por las “asignaturas útiles”.   

Ezequiel de Diego

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