Star Trek: En la oscuridad

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Certificación oficial
Reparto

Star Trek: En la oscuridad 

Público recomendado: Jóvenes

Estamos ante la secuela de la exitosa película de J.J. Abrams (Perdidos (TV2004-2010), Super 8) que recreó, allá por 2009, el universo de Star Trek para un nuevo tipo de público. Se estrenó Star Trek: el futuro comienza y tuvo muy buenos resultados en taquilla además de gustar a público y crítica más que suficientemente. En esta segunda entrega se mantienen los protagonistas de la primera (Chris Pine como el Capitan Kirk o Zachary Quinto como Spock, entre otros) y se une el inglés Benedict Cumberbatch (Sherlock, War Horse).

 

El tratamiento de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios, responde a la trayectoria de Abrams, pues llena de matices y momentos dramáticos gran parte del metraje; especialmente destacable la apertura de la película que a pesar de estar concebida para 3D no pierde de vista estos pequeños detalles dramáticos que son los que verdaderamente sostienen la película. En esta ocasión, Kirk y Spock junto a toda la tripulación del SS Enterprise, deberán enfrentarse a Josh Harrison, una especie de terrorista intergaláctico que encarna a un villano notablemente interpretado por Benedict Cumberbatch, que inevitablemente se adueña de la cámara e incluso de la audiencia.

La saga de Star Trek fue creada en 1966 para la NBC por Gene Roddenberry y cuenta en su haber con cinco series televisivas, una serie de animación en 2D y una decena de largometrajes. Esta nueva redefinición del universo “trekkie” responde a un intento de adaptar la saga, en cuanto al lenguaje visual y narrativo se refiere, al momento actual. Algo similar a lo que le sucede también, quizás con más rotundidad, a la saga de James Bond. Por eso nos muestra signos claros de la sociedad posmoderna en la que nos encontramos: como por ejemplo, un ritmo visual trepidante que es, quizás, reflejo de un sujeto con una mirada fragmentada sobre sí mismo y sobre la realidad; como si funcionara por impulso. Interesante la relación entre el capitán Kirk y el almirante Christopher Pike, porque propone el respeto a la autoridad (rostro de la tradición) como un pilar básico para recuperar la consistencia perdida (¿cómo liderar sin capacidad de escucha y humildad ante la tradición, frecuentemente confundida con normas?). Otros de los temas que se encuentran en la cinta son: la capacidad de sacrificio, el valor de la vida, la existencia de la conciencia, el valor de la amistad o el trabajo en equipo (dimensión comunitaria); este último como otro pilar básico para recuperar la consistencia y la propia identidad. Cabe destacar el arco de transformación en Spock pues de una razón lógica (que no da espacio a lo imprevisto, a lo milagroso) pasa a afirmar su parte más humana, esa parte misteriosa donde se generan vínculos capaces, como diría Buzz Lightyear, de ir hasta el infinito y más allá; más allá del Universo conocido y de sí mismos. Spock es un claro ejemplo de que dicho camino heroico se realiza en comunidad. Todo esto otorga materia suficiente para unas interpretaciones notables (entre las que sobresale la de Cumberbacth). Por todo esto nos queda una secuela entretenida que sigue de cerca los esquemas de su antecesora (sin alcanzarla) y que funcionará sin problemas como buen “producto” de consumo veraniego; volviendo a dar razones para continuar a bordo de la SS Enterprise, al menos, una aventura más.

Carlos Aguilera Albesa

 

Ficha técnica:

“Star Trek: Into darkness”

USA 2012.

Dirección: J.J. Abrams.

Guión: Alex Kurtzman, Damon Lindelof y Roberto Orci: basado en la serie televisiva “Star Trek”.

Duración: 132 minutos.

Género: Ciencia ficción.

Interpretación: Chris Pine, Zachary Quinto, Zöe Saldana, Karl Urban, John Cho, Anton Yelchin, Simon Pegg, Alice Eve, Peter Weller, Bruce Greenwood, Noel Clarke, Nazneen Contractor y Benedict Cumberbatch.

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