30 septiembre, 2014

La aterradora Magical Girl triunfa en San Sebastián

La aterradora Magical Girl triunfa en San Sebastián

La otra cinta española, La isla mínima, se lleva otros dos galardones

El jurado católico, Signis, reconoce el trabajo de A Second Chance 

La 62 edición del Festival de Cine de San Sebastián ha contado con una particularidad esencial: la alta calidad de sus trabajos. De los 17 largometrajes que optaban a la Concha de Oro, al menos diez cautivaron a crítica y público durante una de las ediciones en las que el trabajo de su director, José Luis Rebordinos.

La Conha de Oro fue para Magical Girl, dirigida por Carlos Vermut (Concha de Plata al mejor director), es una película hiperrealista y onírica que tiene la particularidad de mezclar una serie de géneros en una obra kafkiana y aterradora. Si bien las risas y el melodrama salpican la película de principio a fin, el resultado es una obra particularmente novedosa a la que se unen unas interpretaciones poderosas. Sin embargo, la originalidad de la cinta no nubla el hecho de estar ante una obra nihilista y especialmente relativista en la que se viene a decir que todos podemos actuar de manera brutal y aterradora si la vida nos lleva a ello.

La francesa Wilf life de Cédric Khan se llevó la Mención Especial del Jurado. La última cinta presentada en la Sección Oficial fue también una de las más aplauidas. Cuenta el caso real de un padre que raptó a sus dos hijos cuando estos tenías 6 y 7 años para vivir de manera nómada y asalvajada en el monte. El maravilloso guión y sus interpretaciones hacen que el espectador empatice todo el rato con ese padre que desea sacar a sus hijos de lo que es para él un sistema consumista y corrompido que anula al hombre. El final de la cinta fue particularmente aplaudido, cuando una madre coraje –ausente de la película, pues todo se cuenta desde el punto de vista del padre- se reencuentra con sus hijos ya adolescentes y experimentan una vivencia de profundísimo amor y misericordia mutuos.

El resto del Palmarés reflejó a la perfección el sentir de la Prensa y el Público que alabó especialmente durante toda la semana las películas La isla mínima (Concha de Plata al mejor actor, Javier Gutiérrez y Premio del Jurado a la mejor fotografía); Silent Heart (Concha de Plata a la mejor actriz, Paprika Steen); y La entrega (Premio del Jurado al mejor guión).

La cinta de Alberto Rodríguez se desarrolla en un pueblo sevillano en el año 80 al que acuden dos policías para investigar la desaparición de dos hermanas. En ellos se reflejan dos Españas, la de la recién desaparecida dictadura y la de la recién estrenada democracia. Aplaudidísima en todas sus variantes: guión, interpretaciones, dirección y dirección de arte, la cinta se llevó además el I Premio Feroz Zinemaldia que desde este año otorga la asociación de informadores de cine.

Silent Heart, la cinta de Billie August, por otro lado, partía como una de las favoritas al Palmarés de este año. La cinta danesa propone una historia angustiosa y nihilista donde la ausencia de Dios es una de sus grandes propuestas. Unos padres se reúnen con sus hijas durante un fin de semana al final del cual la matriarca ha decidido suicidarse, antes de que la terrible enfermedad degenerativa que padece la siga comiendo por dentro. Sus hijas y respectivas parejas acuden a despedirse de ellas atormentadas por la tristeza de la pérdida y asumiendo la muerte de su madre únicamente como el final del sufrimiento. El tormento interior que sufren los personajes no halla paz ni respuesta pues en ninguno de ellos se asoma siquiera un atisbo de la idea de trascendencia.

El Jurado Oficial reconoció con su premio el guión de La entrega, cinta de Michael Roskman. Esta cinta de género tiene la particularidad de no ser sólo una cinta de género, mas al contrario, su personaje principal tiene un desarrollo moral muy grande pues vive atormentado por un error de su pasado que no le permiten hallar el perdón ni la paz. Sorprende por tanto especialmente ver en una cinta de estas características –sobre las mafias undergorund de Nueva York- a un hombre que recurre a la oración y la Eucaristía diaria para poder vivir del modo en que realmente ansía.

Ésta fue de una de las cintas también más aplaudidas por el Jurado Signis, la Asociación Católica Mundial para la Comunicación, que otorga su premio en este fesitval desde hace 57 años. En esta ocasión premió la cinta danesa Silent Heart, en la que un padre enfrentado con una inesperada tragedia familiar toma una decisión desesperada que cambiará para siempre su vida y la de los que le rodean. La directora danesa Susanne Bier logra construir una historia cruda sobre la esperanza con un lenguaje narrativo sorprendente y unas interpretaciones portentosas. El Jurado valoró este “retrato poderoso del amor a los hijos que muestra cómo éste se abre paso en los lugares más inesperados y cómo, a través de una tragedia, es posible la redención. Una parábola sobre la vida que nos invita a mirar sin prejuicios y con esperanza el modo en que cada uno ejerce su libertad”. La Mención Especial recayó en la cinta vasca Loreak, de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga. En este maravilloso filme, lleno de poesía, las flores, argumentó el Jurado, “unen la vida de tres mujeres marcadas por la pérdida. Mediante un lenguaje sutil y poético cargado de simbolismo, sus imágenes miran con sutileza el universo femenino en un camino hacia la reconciliación y la paz”.

 

 

 

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