14 junio, 2021

Belgravia

Belgravia

Crítica

Público recomendado: +14

Robert Altman, que no era un experto en el modus vivendi de la aristocracia británica, supo rodearse de los mejores para que el rodaje de Gosford Park se convirtiera en la obra maestra que fue. Por esa razón, el citado cineasta se dejó guiar por una eminencia en el tema como Julian Fellowes que catapultó a este señor al estrellato y que se ha convertido en un referente del cine de época, pues escribió el guion de la excelente película histórica: La joven Victoria y La casa torcida, que estaba basada en una novela de Agatha Christie. Sin embargo, su talento no se quedó ahí, ya que Julian Fellowes dio la campanada en el mundo de la televisión, puesto que fue el creador de la exitosa serie de Downton Abbey, así como de la serie Juego de caballeros que hablaba de los orígenes del fútbol y de la coherencia cristiana de su fundador, defendiendo no solo la vida, sino los valores que trató de inculcar en este deporte como el de la nobleza; el trabajo en equipo y la capacidad de sacrificio.

El caso es que vuelve a las andadas con Belgravia, una miniserie de 6 capítulos de 40 minutos de duración que se puede ver en Movistar. Está producción histórica está ambientada en el exclusivo barrio de Belgravia de Londres construido en el siglo XIX y cercano a los jardines del Palacio de Buckingham, un lugar al que han pertenecido Margaret Thatcher, Chopin, Sean Connery, Christopher Lee o Mary Shelley. Como dato curioso, este lugar ha aparecido en innumerables ocasiones en pantalla grande y seguramente lo recordarán nuestros lectores por el musical: ¡Oliver!

El argumento gira en torno a un grupo de aristócratas y burgueses y su lucha por mejorar o mantener su estatus, así como la problemática de un hijo bastardo de una familia importante de la ciudad que intenta mantener el secreto.

Los diálogos de este producto televisivo de bella factura no son vacuos, sino que muestran su gran agudeza, sentido del humor y su carga de profundidad en la que se deja claro lo mal visto que estaba en la sociedad de la época las madres solteras y el señalamiento que sufrían muchas de ellas que habían sido utilizadas por algunos hombres irresponsables y pendencieros.

Los tres destellos de luz de esta trama de intriga con guiños a las novelas de Edith Wharton, Jane Austen y las hermanas Brönte empiezan por el interés de una abuela porque su nieto se case por amor verdadero y escogido libremente cuando los matrimonios concertados estaban al orden del día. Otra escena que nos ha gustado es una en la que una madre adoptiva preserva detalles íntimos de su hijo acogido para evitarle el sufrimiento, mientras que este hijo adoptivo le da las gracias a Dios por el esfuerzo generoso de esa madre postiza que ha dado la vida por él. Finalmente, ante un gesto de arrojo y valentía del marido de un personaje secundario al ayudar a alguien, su mujer, que ha ido por el mal camino, está orgullosa de su gesto y le felicita por haber vencido la tentación del diablo, lo que le impidió hacer una mala acción dando muestra de sus principios, detalle que le honra, pues ella no tuvo la fuerza suficiente para evitar una infidelidad y a intrigar en contra de su marido.

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