Matar o Morir

El sistema falló. Ella no lo hará.

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Ficha técnica

Título original
Peppermint
Director
Pierre Morel
Géneros
Suspense, Acción, Drama
Resumen
Riley North (Jennifer Garner) despierta de un coma y se entera de que su marido y su hija han sido brutalmente asesinados. Cuando años después el sistema que debe juzgar a los asesinos demuestra su fracaso, Riley decide tomarse la justicia por su mano.
País
 Hong Kong,   Estados Unidos
Duración
1 h 41 min
Fecha de lanzamiento
6 septiembre 2018
Actores
Jennifer Garner, John Gallagher Jr., John Ortiz, Juan Pablo Raba, Annie Ilonzeh, Jeff Hephner, Cailey Fleming, Eddie Shin, Method Man, Tyson Ritter, Ian Casselberry, Richard Cabral, Johnny Ortiz, Michael Reventar, Kyla Drew Simmons, Gustavo Quiroz Jr., Pell James, John Boyd, Michael Mosley, Jeff Harlan, Chris Johnson, Caspar Brun, Edilsy Vargas, YaYa Gosselin, Tate Birchmore, Michael Adler, Denney Pierce, Erin Carufel, C.C. Taylor, Randy Gonzalez, Christopher M. Campos, Sean A. Rosales, Austin Hébert, Charles Porter, Sam Upton, Samantha Edelstein, Donnie Smith, A. Russell Andrews, Joy Benedict, Kimberly Cheng, Lasaundra Gibson, Markina Brown, Mel Fair, Nilla Elizabeth Watkins

Crítica

Público recomendado: Adulto

¿Recuerdan las películas de la Cannon Group? ¿Aquellas películas de Jean-Claude Van Damme, Sylvester Stallone, Chuck Norris y Michael Dudikoff?Hubo una entre todas ellas que destacó por encima del resto por su impacto social y por sus buenos resultados en taquilla: Yo soy la justicia. Charles Bronson ha perdido a su mujer y a su hija y decide tomarse la justicia por su mano, cargándose a todo maleante que se le pone por delante y que la ley no se ha encargado de castigar. Su director, Michael Winner era básicamente un fascista enamorado de la violencia: brutal, crudo, directo al corazón de la polémica. Hasta a los primos Menahem Golan y Yoram Globus, propietarios de la Cannon, les aterraba su visión del ciudadano justiciero y del impune asesinato. El resultado de aquella obra fue el desencadenante de decenas de películas de argumento similar, posturas morales y éticas cuestionables y borbotones de violencia. Pierre Morel, el director que nos ocupa en estos momentos y director de Matar o Morirno es un desconocido en el género: suya es la efectiva y violenta obra Venganza, un vibrante thriller de acción espectacular. Sin embargo, a pesar de que la presente película sigue un esquema similar no es ni la mitad de impactante o estúpida para ser considerada una película de género: demasiado seria para disfrutar por su, en ocasiones, ridícula necesidad de emocionar; demasiado poco estúpida como para ser un culpable placer al estilo Crank. El resultado: una película en tierra de nadie.

La trama es la siguiente: una madre pierde a su marido y a su hija a manos de unos narcotraficantes. La justicia los deja escapar. A ella no le gusta la decisión y decide ponerse manos a la obra. Ciertamente, Matar o Morires un reboot de Sentencia de Muerte, la brutal y contundente obra de James Wan: mismo esquema, mismo planteamiento, mismo personaje y similar situación. En una era donde ya hemos visto John Wicko las brillantes coreografías de Iko Uwais (Redada Asesina), se espera mucho del cine de acción posmoderno y alejado de visiones más clásicas como las de Walter Hill (que para un seguidor sigue dando mil vueltas al cine acción actual). Matar o Moriropta por combinar ambos mundos y queda suspendida en un purgatorio donde sencillamente es indiferente todo lo que ocurre: las escenas de acción son perezosas y la adrenalina brilla por su ausencia. Y si encima le metemos esos famosos efectos de montaje que tanto le gustaban a Tony Scott (que en paz descanse) el resultado es una cinta confusa en tono y estilo. No tan fascista como para que resulte tan idiotamente divertida, ni tan seria como empatizar con la protagonista al estilo Un ciudadano ejemplar. Y es una pena, porque lo cierto es que Jennifer Garner sería una heroína de acción muy decente: como una mezcla entre Sarah Connor y la teniente O’Neil. La respuesta femenina a aquel condenado Kevin Bacon en la citada cinta de James Wan.

En resumen, entretiene a medias y se salva por su contundente protagonista (¿ese extrañísimo guiño al grafiti de Luz de Machete?). La dirección sin más, tan insípida como en su anterior obra (Caza al asesino) y su trama tan mal aprovechada como clichera. Aun así contiene escenas que pueden ser muy violentas y que la desaconseja para público sensible. Lo dicho: un cacao de tonos que nunca termina de cuajar.

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