Zombieland: Mata y remata

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Movie Details

Título original
Zombieland: Double Tap
Director
Ruben Fleischer
Géneros
Terror, Acción, Comedia
Sinopsis
En esta secuela y empleando el característico sentido del humor del que hizo gala "Zombieland", el grupo de protagonistas tendrá que viajar desde la Casa Blanca hasta el corazón de los Estados Unidos, sobreviviendo a nuevas clases de muertos vivientes que han evolucionado desde lo sucedido hace algunos años, así como a algunos supervivientes humanos rezagados. Pero, por encima de todo, tendrán que tratar de soportar los inconvenientes de convivir entre ellos.
País
 United States of America
Duración
1 h 33 min
Estreno
9 octubre 2019
Certificación oficial
R
Reparto
Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin, Zoey Deutch, Avan Jogia, Rosario Dawson, Luke Wilson, Thomas Middleditch, Victoria Hall, Victor Rivera, Ian Gregg, Devin Mojica, Rachel Luttrell, John Dixon, Ronny A. Matthew, Jess Durham, David Fleischer, Jenin Gonzalez, Felix Detancourt, Lucas Fleischer, Gianni Diasetti, JR, Ari Loeb, Anthony Dilio, Bill Murray, Julia Vasi, Al Roker, Lili Estefan, Josh Horowitz, Grace Randolph

Crítica

Público recomendado: + 18

La distopía siempre ha sido un género para hacer pensar. Los zombis y los no-muertos han sido tradicionalmente una metáfora de la pérdida de humanidad que nos acecha. Sin embargo, con el paso de los años, los clichés se hacen mainstream y el mercado se apodera de las críticas modulándolas y convirtiéndolas en meros productos de entretenimiento prestos a ser devorados con fruición. Eso es lo que pasa con Zombieland: Mata y Remata (2019).

En un momento del filme se dice: “porque la vida no es solo sobrevivir”. Y uno tiende a pensar en las usuales críticas a la infra-vida en nuestro mundo posmoderno que hemos visto en películas del difunto Romero y tantas otras. Pero no se refiere a eso. Lo que quiere decir realmente el subtexto es que lo único que podemos añadir a la supervivencia es la narcosis del consumo de ficciones.

Mientras muchos clásicos del género se empeñan en subrayar la moraleja del consumidor consumido, esto es, de que el consumo te consume, tanto en la primera Bienvenidos a Zombieland (2009) como en esta su secuela con idéntico director, Ruben Fleischer, se busca simplemente la diversión de la sala de la mano de unos buenos efectos especiales, una previsible sucesión de gags más o menos graciosos, y un elenco de actores con tirada: como Woody Harrelson haciendo de Tallahassee, Jesse Eisenberg haciendo de Columbus, Rosario Dawson haciendo de Nevada, Emma Stone haciendo de Wichita, Zoey Deutch haciendo de Madison –todos con nombre de ciudad, como en La casa de papel-, etc.

El resultado es el que se busca: una zomcom de gran taquilla. La hora y media que dura el filme sirve para arrancarnos alguna sonrisa e incluso alguna carcajada, especialmente ligada a los imaginativos sketches dedicados a los asesinos de zombis del año. Sin embargo, la película no entra en las posibilidades más comprometidas del género. La única idea interesante que aparece es la de la evolución de los zombis hacia formas de vidas más inteligentes y mejores, pero en lugar de arriesgar en esa línea se limita a clasificarlos en Homers, Hawkings, Bolts y T-800s y tratarlos con meros monigotes en un videojuego.

Así, en esta golosina visual se imponen los juegos de cámara, la fragmentación, los giros irónicos de guion, el sarcasmo, la espectacularidad de los sesos y el ketchup, las metaficciones sobre otras ficciones Z e incluso un cameo final sorpresa. Y todo esto adornando una trama en la que se legitima el modo de vida americano desde los nativos hasta los pioneros, con sus lujos, su Casablanca, sus neones, sus mitos, su Graceland, sus armas, sus rascacielos, sus motores de gran potencia y sus hippies. Todo muy cómico, trumpista y desenfadado.

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