16 septiembre, 2013

Galerías Paradise

Galerías Paradise

No es la primera vez, ni será la última en la que la BBC nos deleite con su maestría para adaptar grandes obras de la literatura universal. Bill Gallagher ha creado una miniserie de ocho capítulos (el éxito de la misma ha favorecido la posibilidad de una segunda entrega), basándose en el texto, El paraíso de las damas (Émile Zola), en la que han participado diversos cineastas.

Denise (Joanna Vanderham) es una jovencita simpática que visita a su tío para que le dé un trabajo en su tienda. Sin embargo, la potente Galerías Paradise “ahoga” a todo el pequeño comercio de la población,  por lo que esta chica encuentra trabajo en esa próspera empresa. Allí conocerá a su jefe, John Moray, con el que hará buenas migas, pero hay un inconveniente, está comprometida con Katherine y su padre es el dueño de media ciudad.

Una de las principales virtudes de este producto televisivo emitido en Telecinco es su ambientación porque uno se cree lo que está viendo. Para conseguir el efecto deseado, todo ha sido rodado en Lambton Castle y alrededores. Otra cualidad es el buen guión que combina las escenas más intensas e interesantes con otras más ligeras y divertidas con la intención de mantener al público enganchado los 58 minutos que suele durar cada capítulo. Aconsejamos que algunos de los episodios los vean subtitulados, ya que  van a poder apreciar la excelente dicción y el buen hacer de todos y cada uno de los actores.

Galerías Paradise nos permite comprobar que la capacidad de liderazgo es un don que no todo el mundo posee. Denise demuestra con inteligencia e ingenio, aunque desde la sombra, que se puede lograr que se incrementen los beneficios. En una escena, vemos como esta mujer regresa a la empresa de su tío, presentandol la creatividad como la única alternativa a quedarse de brazos cruzados y que te pasen por encima en tiempos de crisis.

El personaje de John Moray, interpretado por Emun Elliot, sirve para romper con los tópicos del empresario que no respeta a sus trabajadores, este hombre es capaz de controlar a sus empleados sin ser un tirano.

El elenco de secundarios enriquece al triángulo amoroso protagonista. Uno de los personajes femeninos es el único que hace referencia a la trascendencia, apelando a una cita bíblica y hablando en dos o tres ocasiones sobre el pecado en un tono luterano.

Otro punto fuerte de esta historia lo encontramos en lo bien que se refleja el duelo por la muerte de un ser querido, pues percibimos algunas de la fases o etapas por las que pasa la persona que, lógicamente, le sobrevive, pues no nos parece frívola por el respeto que siente hacia a ella. Además, parece ser que estamos ante una mujer excepcional y con buenos sentimientos que se conmovía ante la discapacidad de uno de los trabajadores, que se lo agradece con lealtad.

Víctor Alvarado

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