19 abril, 2021

Educar a un superhéroe

Educar a un superhéroe

Crítica

Público recomendado: +14

La distribuidora Netflix tiene en su catálogo una serie titulada: Educar a un superhéroe, siendo calificada como un producto para todos los públicos, pero que esconde alguna que otra sub-trama que hace pensar que no debería de tener esa calificación como veremos más adelante.

El argumento gira en torno a una madre aparentemente soltera que tiene un hijo con problemas de adaptación, pero que gracias a su mentor y vecino, un adulto de la edad de su progenitora, descubrirá que se trata de un infante de 5 años con súper poderes y éste enseñará a manejar.

Los creadores de esta serie de 9 capítulos de 40 minutos de duración han sido Dennis Liu y Carol Barbee que consiguen contarnos una historia con un arranque ciertamente original, pues vemos ese proceso de crecimiento personal y de descubrimiento que es de gran belleza en la que el alumno aprende de su maestro y en un principio le abre la mente para que una debilidad se convierta en fortaleza. Sin embargo, con el paso de los episodios, la historia va perdiendo fuelle y termina convirtiéndose en una trama muy convencional a la que por desgracia estamos  demasiado acostumbrados.

Esta serie tiene la particularidad de que, al tratarse de una historia de superhéroes y con un niño tan pequeño, se entiende  que,  aunque no fuera el  principal destinatario, es lógico que los padres piensen que se trata de un producto infantil y que los chavalillos le pidan a los progenitores que les permitan verla porque el boca a boca que va generando entre los compañeros del colegio favorece que los niños se interesen por el tema y por tratarse de una aventura de su género favorito en la que el “peque” de la familia es la estrella. Los primeros episodios no hacen pensar lo contrario. Sin embargo, a partir del capítulo cuarto aparece una clara concesión a la ideología de género cuando ya tienes al público enganchado o a los padres despistados  y confiados,  para que el hecho pase desapercibido, manipulando la mente de los más chiquitines de la casa, los hijos.

En contraposición con lo negativo, esta producción hace un elogio a la institución familiar y a la fidelidad conyugal. Por otra parte, nos recuerda que el verdadero uso de la libertad que Dios nos da no debe utilizarse para hacer el mal, sino para construir un mundo mejor, poniendo los talentos al servicio de los demás.

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