16 febrero, 2021

Honor

Honor

Crítica

Público recomendado:+16

Hace varios años, mi mujer y yo fuimos de viaje a Bruselas y cuando nos trasladábamos desde el centro de la capital al Atomium, observamos a una chica musulmana que se cambiaba de ropa y se cubría hasta las cejas en el metro para que no se viera que trabajaba en una cadena de comida rápida de la zona porque se disponía a entrar en un barrio donde predominaba un islamismo exacerbado. Este detalle casi anecdótico, pero muy significativo cuando en la zona predomina el islamismo radical, me da pie para recomendar una miniserie en la que el curioso dato comentado se queda en nada cuando nos adentramos en determinadas zonas de algunos barrios londinenses en el que se entremezcla la cultura kurda, aunque podía ser pakistaní, con el Islam.

Los buscadores de series tiene un filón en la discreta plataforma de Filmin que, de vez en cuando, saca perlas en formato miniserie que logran atrapar al espectador desde el minuto uno. La serie británica que recomendamos se titula Honor y consta de  tan solo 2 episodios de unos 45 minutos  de duración.

La dirección ha corrido a cargo de Richard Laxton, recordado por la magnífica serie histórica Mrs Wilson con conversión religiosa al catolicismo incluida, cambia de registro con este drama policial, protagonizado por la matriarca de la popular serie de Los Durrell, la actriz Keeley Hawes, que refleja la impotencia y el desasosiego de una tenaz inspectora de policía.

La citada intérprete se convierte en la inspectora que investigó el mediático caso del asesinato de la kurda iraquí, Banaz Mahmod, que fue asesinada después de separarse de un marido maltratador y que estaba enamorada de un buen chaval. La dificultad del caso radicaba en que se trataba de un crimen por honor que tuvo a la policía desconcertada por no entender el modo de pensar de una sociedad hermética que por otra parte no colaboraba en los interrogatorios.

La trama está muy lograda y la vocación de varios agentes queda patente por la entrega hasta las últimas consecuencias de algunos de ellos que se dejan la piel para intentar salvar una vida con coste personal incluido. El elemento que más llama la atención  es como toda la  comunidad kurda iraquí, aunque se traslade hacia otro país, controla a la mujer que es tratada como personas de segunda clase, atentando a su dignidad. La situación o la escena que más llama la atención es ver que los vecinos controlan los mercados y las calles, actuando de chivatos o de confidentes de las familias. Éstos les dicen si su hija sale con un hombre; les explican y la catalogan por la formas de vestir o les comentan si han modificado su estilo de vida. Como el propio título indica todo gira en torno al honor y cuando alguien de su familia se siente deshonrado, a esa hija se le niega el pan y la sal. Por cierto, el matrimonio por amor está muy mal visto. En definitiva, esta producción televisiva es una historia políticamente incorrecta, pero real como la vida misma.

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