Después de mayo

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Título original
Director
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Sinopsis
País
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Estreno
Certificación oficial
Reparto

Después de mayo 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

 

Son casi incontables las películas que han abordado la Revolución de Mayo de 1968, cuando los jóvenes franceses reaccionaron ante la sociedad de consumo echándose a las calles y alentando a sindicatos estudiantiles, sindicatos de obreros y trabajadores a secundar la que fue la huelga general más atronadora de la historia de la Europa Occidental. La eclosión cultural vinculada a aquella época convulsa es, asimismo, inagotable y a la idealización de ese tiempo, esos jóvenes y ese valor, se unieron los ecos del movimiento hippie. Lo que no habíamos visto todavía en el cine era una película sobre lo que pasó después… Después de aquel mayo que tiene su entidad propia en el calendario de efemérides del siglo XX.

La cinta de Olivier Assayas posa su mirada sobre un grupo de jóvenes preuniversitarios franceses de principios de los 70. Lo primero que impresiona de este fresco costumbrista no es sólo la exquisita ambientación y puesta en escena, sino la vacuidad de los ideales que defienden estos jóvenes que después haber levantado los adoquines de París hallaron… ¿qué? Gilles y su grupo de amigos provienen de buenas familias y aspiran a ir a la universidad. Y al mismo tiempo son radicales, son antisistema, son reaccionarios, pero en ningún momento queda claro qué ideales defienden, contra qué luchan o en favor de qué creencias. No se sabe qué quieren del mundo ni que odian de él. La esencia de la contracultura en estado puro, que no es otra cosa que hacer de ese modo de vivir y de actuar un movimiento ideoloógico y cultural en el que el medio es el mensaje porque éste está vacío de contenido.

Después de mayo, ¿qué? Como ya mostrara Bertolucci en Soñadores, todo apunta a que lo que más dejó aquel tiempo en los jóvenes que lo vivieron fueron unas heridas incurables. El caso de Gilles, el protagonista de este cuento sin final feliz, es un claro ejemplo. Un joven con un inmenso potencial artístico que quiere poner al servicio de su comunidad y de sus ideales pero que no halla el modo de hacerlo pues, imbuido en esa eclosión contracultura, no sabe a qué asirse para expresar sus ideales. Y acaba trabajando donde puede, en una superproducción cinematográfica, el mayor exponente de la sociedad de consumo contra la que en el Mayo Francés arremetía. Tampoco puede amar a quien quiere, porque es víctima de una ideología en la que no podía unirse a una sola mujer. Ni casarse ni tener hijos. No puede volver con su familia por lo mismo. No puede tener amigos, dinero propio y casa por idénticas razones. Ni siquiera Dios parece tener espacio en ese mundo. Pero, después de eso, ¿qué?

Después de Mayo es un sobrecogedor retrato de lo vivido en un tiempo, que refleja el espíritu naif de una época, una cinta que mira a sus personajes de lejos, sin juzgarles ni mimarles, pero mostrando las consecuencias de ese momento y ese tipo de vida. Porque miles de jóvenes se vieron inmersos en ese mundo, pero Daniel Cohn-Bendit hubo muy pocos, héroes que protagonizaron titulares apenas se recuerdan pese a que muchos, como ellos, se lanzaron a las calles. Por eso levantará muchas ampollas entre los que vivieron aquel tiempo en que los ideales valían su peso en oro y entre los que, como los padres de nuestra generación, piensan que había arena de playa debajo de los adoquines pero que cuando los levantaron no hallaron más que el mundo real. Y en esa realidad hay, inevitablemente, responsabilidades, familia, el deberse a alguien más allá de uno mismo, que no es otra cosa que el cáncer del verdadero hedonismo de la sociedad moderna, la verdadera herencia que nos han dejado los que, como Gilles, luchan contra todo lo establecido, sin discriminar ni discernir unas cosas de otras. Después de Mayo es demoledora porque lo dice, sin pancartas, sin complejos, sin fisuras. Después del Mayo Francés, no quedó nada.

BELÉN ESTER CASAS

 

Ficha técnica:

(Après mai, Francia, 2012)

Director y guionista: Olivier Assayas.

Intérpretes: Clément Métayer, Lola Créton, Félix Armand.

Duración: 120 minutos.

Género: Drama

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