El sabor de las cosas simples

Crítica

Público recomendado: +16

El sabor de las cosas simples narra la historia de un reputado chef francés Gabriel Carvin , protagonizada por Gérard Depardieu que en una crisis personal y profesional decide emprender la búsqueda de lo que denominan el quinto sabor, el Umami. Para este viaje cuenta con la ayuda de un chef japonés Tetsuichi Morira,  protagonizado por Kyōzō Nagatsuka, no tan afamado pero con gran sabiduría.

El Umami hace referencia a un término utilizado para describir el quinto sabor básico, además de los sabores dulce, salado, ácido y amargo. La palabra “umami” proviene del japonés y se traduce aproximadamente como “sabroso” o “delicioso” y está presente en algunos alimentos como por ejemplo, en carnes curadas como nuestro afamado jamón serrano.

El director Slony Sow desarrolla un film entre la comedia y el drama culinario que enfrenta dos culturas tan opuestas como la francesa y la nipona. Los escenarios son muy cuidados y mantienen una continuidad muy delicada. La fotografía está llena de contrastes debido a la contraposición de ambos países y estéticas, quizás cayendo un poco en el cliché que acaba resultando caricaturesco pero divertido. Los diálogos son algo redundantes por aquello del cruce entre los dos idiomas, japonés y francés. Hay movimientos de cámara realmente interesantes como un plano secuencia en el restaurante francés que va siguiendo a cada integrante del equipo, hasta llegar al chef, mostrando cómo la cocina es una red absolutamente medida y minutada de profesionales.

La actuación de Gérard Depardieu y Kyōzō Nagatsuka es destacada, ya que ambos actores logran transmitir la pasión y el compromiso que tienen con su oficio. Su química en pantalla refuerza la amistad y el respeto que se desarrolla entre sus personajes, añadiendo profundidad y emoción a la historia. Gérard Depardieu tiene un personaje bastante desarrollado dentro de la dificultad de no caer en el típico chef francés solitario y orgulloso.

Esta amable película ensalza el proceso de envejecer y de conectar con uno mismo para poder reinventarse. De estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort y explorar nuevas experiencias. También habla de la búsqueda personal de dar con la fórmula secreta del éxito y de la felicidad cuando en cierta manera, la tenemos al alcance de los dedos en la mayoría de los casos pero, quizás no la descubrimos, por muy cerca que esté, hasta que envejecemos y valoramos lo que de verdad importa.

Resulta entretenida y amena, deleita los sentidos y, al mismo tiempo, toca el corazón, recordándonos la importancia de disfrutar de las cosas simples y encontrar significado en nuestras experiencias cotidianas. Sin artificios pero con una moraleja llena de valores, que deja, nunca mejor dicho, un buen sabor de boca.

María del Rocío Molina

https://www.youtube.com/watch?v=_GbWFWnnh9M

Scroll al inicio
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad