La Casa Gucci

Un legado por el que vale la pena matar.

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Movie Details

Título original
House of Gucci
Director
Ridley Scott
Géneros
Drama, Crimen, Suspense
Sinopsis
Drama criminal en torno al asesinato en 1995 de Maurizio Gucci, nieto del fundador del imperio de la moda Gucci, que apareció asesinado por orden de su exmujer Patrizia Reggiani, conocida como la "viuda negra de Italia".
País
 Canada,   Reino Unido,   United States of America
Duración
2 h 38 min
Estreno
24 noviembre 2021
Certificación oficial
12
Reparto
Lady Gaga, Adam Driver, Jared Leto, Jeremy Irons, Al Pacino, Salma Hayek, Camille Cottin, Jack Huston, Reeve Carney, Mădălina Diana Ghenea, Youssef Kerkour, Florence Andrews, Mia McGovern Zaini, Vincent Riotta, Eva Moore, Mehdi Nebbou, Andrea Piedimonte Bodini, Edouard Philipponnat, Bianca Nappi, Gianpiero Pumo, Livio Beshir, Miloud Mourad Benamara, Mario Opinato, Luca Chikovani, Andrea Bruschi, Dante Alba, Alexia Murray, Johanna Santos, Gaetano Bruno, Vincenzo Tanassi, Mauro Lamantia, Nicole Bani Sarkute, Clelia Rossi Marcelli, Pietro Ragusa, Alessandro Pess, Al Mariotti

Crítica

Público recomendado: +18

Apenas un mes después del estreno de su película anterior (cosas de la pandemia y sus retrasos), nos llega la última obra del veterano director Ridley Scott, en la que indaga en la historia de la familia que creó un imperio de la moda, apoyado en un impresionante reparto.

La película gira en torno a la llegada a la familia de Patrizia Reggiani, una ambiciosa mujer de orígenes humildes, lo que desencadenará una espiral de traiciones, venganza, e incluso asesinato.

No cabe duda de que La casa Gucci se puede disfrutar simplemente por las interpretaciones de su deslumbrante cast, destacando una Lady Gaga que parece sentirse muy cómoda en el tono excesivo que se confiere a su personaje. Pero si además de eso, el espectador espera encontrar una buena historia contada de manera impecable, puede que se lleve una decepción.

El mayor problema de La casa Gucci es que da la sensación de que Ridley Scott no se ha decidido por un tono. La película bascula entre la caricatura de trazo grueso y un retrato más realista, entre la parodia feroz y el drama. Hay que ser muy hábil para poder hacer una historia fluctuar entre esos parámetros. El gran Billy Wilder, por ejemplo, conseguía salir airoso de ello con sorprendente facilidad. Pero cuando no se consigue que la mezcla cuaje, como es el caso, la sensación es de estar presenciando una obra irregular e inconsistente.

Otra cuestión que dificulta la involucración del espectador es que apenas encontramos rasgos de bondad o humanidad en ninguno de los personajes. Scott no ofrece el más mínimo resquicio a que entre un rayo de luz en su sombrío relato de ambición desmedida y vanidad. Esto contribuye a que el ya de por sí excesivo metraje se haga aún más asfixiante.

A pesar de todo, no se puede pasar por alto el gran oficio del director inglés. La casa Gucci ofrece, como es habitual en su filmografía, una colección de estupendas ideas visuales, soluciones cinematográficas sorprendentes, escenas muy disfrutables, además de una magnífica fotografía, ambientación y selección musical.

Es, por lo tanto, una película con ciertos elementos valiosos, que seguramente tendrá su presencia en la temporada de premios (sobre todo sus intérpretes), pero que a nivel narrativo y de interés humano queda bastante lastrada por su propuesta.

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