Star Wars: El ascenso de Skywalker

Crítica

Público recomendado: +13

El universo de Star Wars, en concreto las vivencias de la familia Skywalker, llega a su fin con esta nueva entrega, que cierra la trilogía iniciada con El despertar de la Fuerza y da un final definitivo a la saga de los Skywalker. Por supuesto, el universo expandido capitaneado por Disney desde 2012, continuará con nuevas historias y nuevos personajes.

Un año después de lo sucedido en Los últimos Jedi, lo que queda de la Resistencia se enfrentará una vez más a la Primera Orden, mezclando conflictos del presente y del pasado. Por otro lado, la batalla entre los Jedi y los Sith llega a su climax con un final de saga familiar cargado de emoción, efectos especiales y mucha acción.

Con un guion arriesgado para un final de fiesta muy esperado y con un claro carácter nostálgico, la película busca mantenerse en un nivel en donde ni derrape ni se estanque. Un equilibrio muy bien logrado con un guion estructurado en tres partes muy bien diferenciadas. Muy interesante cómo “la muerte” estructura las tramas y resulta decisiva en la vida de los protagonistas.

Esta película, aunque funciona narrativamente, porque tiene una estructura y un ritmo ágil en todo el metraje, adolece quizás de un intento forzado de cerrar la saga mostrando todos los aspectos más memorables: varios giros de guion, la aparición de personajes de la saga originaria, frases míticas y objetos cargado de valor emocional para los fans, decoran un guion en donde los protagonistas tienen, como sus padres, que descubrir quiénes son a través de sus decisiones.

En este sentido resulta interesante los conceptos de identidad, pertenencia y libertad; que se ven en el mundo interior de los personajes; interesante cómo tocan el tema del “refugiado” que es acogido. Pero si hay algo que sobresale en todo el universo Star Wars, y por supuesto en la entrega que nos ocupa, es “la trascendencia”, la existencia de un más allá; en concreto por la “asunción” de la muerte y del límite no como un final definitivo sino como un paso, una transición a un “más allá” que incide en el presente. Este asunto, más que criticarlo porque pueda ser “new age”, ha de ser visto como un símbolo valioso que nos permite un diálogo fecundo sobre la dimensión religiosa en la naturaleza humana. Es más, el propio George ha revelado el libro que le ayudó a configurar este “factor trascendental” que hay en la saga. Fue el libro del mitólogo y profesor Joseph Campbell El héroe de las mil caras, que trata sobre el viaje del héroe, un patrón narrativo que se ha encontrado en las historias y leyendas populares.

En 1977, a George Lucas le costaba convencer a alguna productora para que creyera en la historia de una serie de personajes en una galaxia ficticia. Y además estaba La Fuerza, ese campo de energía metafísico y omnipresente que posee un Lado Oscuro provocado por la ira, el miedo y el odio. Hoy el universo Star Wars recauda, entre todos sus productos, más de veinte mil millones de dólares todos los años. No existe saga más rentable en la historia del cine.

En definitiva, un cierre de la saga Skywalker que será criticado y amado al mismo tiempo por sus fans, en donde volvemos a ver unos efectos especiales de gran nivel y una historia lo suficientemente trabajada para no salir vacíos del cine. Ojalá el Universo de Star Wars no evolucione tan solo hacia productos cada vez más rentables y se mantenga fiel a ese “presentimiento” que hay en la realidad y que nos recuerda el sentido de la vida.

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