7 septiembre, 2020

Esta mierda me supera

Esta mierda me supera

Crítica

Público recomendado: +16

Al igual que ha pasado en otras épocas anteriores con la serie Misión imposible de los 70 y su posterior saga, protagonizada por Tom Cruise, el recurso  más habitual de estos últimos años está siendo el de recurrir a la nostalgia ochentera, creando juguetes que hacen referencia a Los cazafantasmas o a la trilogía de  Regreso al futuro, así como propuestas en plataformas tan peculiares y de tanto nivel cómo Stranger things o la serie que les presentamos en esta ocasión: Esta mierda me supera.

Este producto televisivo, lanzado por Netflix, consta de 7 episodios de unos 25 minutos de media, que se basa en un cómic alternativo de Charles Forsman, que hubiese pasado desapercibido para los que amamos la literatura y los cómics de alto nivel de no ser por esta buena adaptación televisiva, dirigida por Jonathan Enwhistleegún el análisis de algunos expertos en el mundillo de la novela gráfica alternativa, el cómic en cuestión carece del misterio tan conseguido en esta serie, pero por contra suavizando los guiños a la ideología de género tan claros en el tebeo. Se percibe que estos cambios sustanciales eran necesario para poder acercarse al gran público.

El argumento gira en torno a una adolescente, llamada Sidney, que no tiene una vida fácil, pues su madre trabaja todo el día fuera y su padre desapareció en extrañas circunstancias. Esta chica deberá descubrir tanto ese misterio como unos súper poderes, que le aparecen cuando tiene la primera menstruación, que actúan de manera descontrolada y que surgen en el momento que se enfada y  en contra de su voluntad.

El equipo de producción ha contado que la magnífica actriz Sophia Lillis como protagonista de la reciente saga de It , basada en los textos de Stephen King y con el chico que le dará la réplica, Wyatt Olef, que lo borda haciendo del friki Stanley Barber.

Esta serie creada por Jonathan  Enwhistle y Christy Hall es muy tremendista y su guion es bastante ácido, cargado de chistes de humor negro realmente divertidos, pero no apto para todos los públicos, puesto que pueden herir la sensibilidad del espectador con alguna escena salpicada de kétchup. El realizador combina sabiamente el drama, la intriga y las situaciones cómicas para enganchar al espectador.

Por otra parte, esta historia refleja los comportamientos cada vez más extendidos de la sociedad adolescente en relación a las drogas y a la vida de pareja, basada en el hedonismo y alejada del compromiso.

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